Nota optimista 4

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“Despertando Sueños: El Camino de la Superación y el Crecimiento”
“Una historia inspiradora que te invita a desafiar tus límites y alcanzar tus metas”

Autor; Jacobo Malowany

Nuestro viajero de caminos de inspiración, cuyo nombre aún era desconocido por todos los habitantes, llevaba más tiempo del pensado en Villa Serenidad. En ella, había encontrado un hogar lleno de amor y respeto. Aprendía y compartía con todos, y sus tertulias con quien se acercará eran verdaderos encuentros de conocimientos y sabiduría que le ayudaban a comprender que la vida es un constante aprendizaje y evolución. Aunque carecía de amigos cercanos, su manera de tratar a cada habitante como un compañero de vida creó un vínculo especial con la comunidad.

El viajero se ganaba la vida contando historias y relatos de lejanos parajes a quienes deseaban escucharlos. Sus relatos resultaban inspiradores para los oyentes de una manera que pocas veces se había visto en Villa Serenidad. Sus historias transmitían amor por la vida, esperanza y enseñanzas que ayudaban a transformar los momentos de sus oyentes.

Un día, un niño que no pasaba de los doce años llamado Abel, lo miraba con curiosidad, lleno de asombro, y se le acercó con gran interés. Luego de contemplarlo por unos minutos, tímido y con cierto temor, le hizo la primera pregunta: “¿Cómo te llamas?”. Hasta ahora, nadie sabía su nombre, y él fue el primero que se atrevió a preguntar. El viajero lo miró y le dijo: “Me llamo Einar, que significa líder guerrero, porque mi madre creía que yo traería un nuevo amanecer a la vida de las personas y sería un líder que lucharía contra las injusticias”. El origen del nombre es escandinavo, donde habitaron sus ancestros, y mi madre creía en la importancia de la resiliencia y la capacidad de renacer después de enfrentar adversidades. La madre de Einar era una mujer sabia y bondadosa, que había vivido una vida llena de desafíos y valiosas lecciones. Ella había enfrentado numerosas adversidades, pero siempre encontraba la manera de salir adelante. Para ella, nunca vivió en la prosperidad material; su verdadero lujo eran sus hijos y la alegría que cada uno de ellos traía a sus días.

Mientras Abel hablaba con Einar, su padre, Ramiro, lo observaba atentamente desde lejos. Al notar la curiosidad de su hijo y reconocer al desconocido, decidió acercarse para escuchar atentamente lo que estaban hablando. Ramiro conocía al viajero, ya que este residía en la panadería del pueblo, donde ofrecía historias a cambio de comida y otras donaciones durante la noche. Intrigado por la conexión que su hijo había establecido con aquel misterioso habitante de la villa, Ramiro decidió unirse a la conversación y sumergirse en las enseñanzas que el extranjero tenía para ofrecer. Le invitó a Einar a conocer su humilde morada. La casa era sencilla, pero estaba llena de calidez y bondad. En ella vivían Abel y sus tres hermanos mayores, todos dedicados a la agricultura. Sus dos hermanas, Clara y Amara y el hermano mayor, Hugo trabajaban en la huerta, cuidando las plantas y recolectando los frutos de la tierra, que luego junto a sus padres, vendían los productos en la feria del pueblo. La madre de Abel se llamaba Adela, era una mujer dedicada y amorosa, que siempre buscaba el bienestar de sus hijos y hacía todo lo que estaba en sus manos para asegurarse de que no les faltara nada dentro de sus posibilidades. Su amor y dedicación eran ejemplos de nobleza y bondad en la vida de su familia y de quienes la conocían en el pueblo.

Aquella noche, Einar tocó a la puerta llevando consigo una canasta de panes amasados y horneados en donde le permitían descansar, en una panadería que era muy artesanal y llena de trigo para la molienda. Era un honor para la familia recibir a Einar en su humilde hogar, sabiendo que no podían ofrecerle grandes regalos ni una cena opulenta. Luego de conocer a la familia y, a pedido de ellos, Einar comenzó a relatar lo que más le apasionaba. Contar historias que había escuchado en muchas tabernas y posadas de viajeros y mercaderes que venían de Oriente. Eligio una historia en especial que el personaje principal era un valiente joven que desafió a su rey al decirle cosas que no quería escuchar. Usó la estrategia que más le gustaba al rey, escuchar lo que deseaba. “Oh gran rey de nuestro reino, grande eres siempre y demuéstrame tu nobleza y sabiduría para contestar estas cuatro preguntas que os deseo hacer para aprender de ti y algún día llegar a estar en tu entorno real”, lo aduló como le gustaba, ya que el rey vivía rodeado de riquezas, en una zona de confort falsa y llena de falsos aduladores.

El rey, sorprendido y aceptando el desafío, decidió dedicar unos momentos a contestar las preguntas del joven. Sus respuestas, sin embargo, fueron vagas y dubitativas, lo que evidenciaba su falta de seguridad y comprensión sobre su papel como líder. Las cuatro preguntas que el joven le hizo al rey fueron:

  1. ¿Cuál es la verdadera medida de un rey para ser líder amado por su pueblo? Respondió: “Bueno, supongo que un líder debe ser respetado y admirado por su pueblo, pero… ¿cómo se logra eso?”, respondió el rey con dudas en su voz.

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