El Festival Internacional Piriápolis de Película cerró su 23.ª edición con una destacada respuesta del público, reconocimientos al talento iberoamericano y un balance positivo que reafirma el valor de la cultura como parte de la experiencia turística.
Ni el frío, el viento ni las lluvias ocasionales impidieron que el cine fuera protagonista en Piriápolis. La edición 2026 del Festival Internacional Piriápolis de Película dejó un balance favorable, con salas que registraron una importante concurrencia y funciones que alcanzaron su capacidad máxima, según informó la organización.
Nota de Eventuguía by Eventurismo basados en materiales recibidos de Fernando Brenner
Durante las tres jornadas, el Argentino Hotel volvió a convertirse en un espacio de encuentro entre realizadores, artistas, profesionales del audiovisual y espectadores, demostrando la capacidad de una propuesta cultural consolidada para convocar público más allá de las condiciones climáticas.


El talento iberoamericano tuvo sus protagonistas
Uno de los momentos centrales del cierre fue la entrega de premios de la Competencia Iberoamericana de Cortometrajes, donde el jurado oficial reconoció a Afasia, de Álex Marín (España), como Mejor Cortometraje del Festival.
Por su parte, Bichos locos, del uruguayo Juan Pablo Bornio, obtuvo el premio a Mejor Cortometraje Uruguayo, reconocimiento que también recibió del jurado estudiantil del Centro Universitario Regional del Este (CURE).
Este último distinguió además a Complacientes anónimos, de Pedro Duarte (Uruguay), como Mejor Cortometraje del Festival.


Un festival que conecta experiencias
Además de las exhibiciones, la agenda integró la Competencia Iberoamericana de Cortometrajes, espacios dedicados al cine uruguayo, encuentros con realizadores y actividades de reflexión sobre la formación, creación y circulación audiovisual.
La propuesta también incluyó instancias como Maldonado Filma y exhibiciones en formato Super 8, ampliando las posibilidades de acercamiento a diferentes expresiones cinematográficas.
Las menciones especiales también destacaron trabajos y talentos vinculados a producciones de Uruguay, Argentina, España y otros países, reflejando la diversidad de propuestas presentes en la competencia.


Encuentros que trascienden la pantalla
Más allá de las premiaciones, el balance destacó la recepción de propuestas como El infierno está encantador – Gulp. 1985, de Lisandro Carcavallo, y Moebius, de Gustavo Mosquera, que celebró sus 30 años desde su estreno.
Los homenajes, las charlas y los intercambios profesionales también dejaron momentos significativos. Entre ellos, la conversación dedicada a China Zorrilla, el reconocimiento a la trayectoria de grandes referentes cinematográficos y el espacio de reflexión sobre el cine como herramienta de desarrollo cultural, que reunió a representantes de diferentes ámbitos del sector audiovisual.
Cultura y turismo: una conexión que sigue creciendo
Desde la mirada de Eventurismo, el balance de esta edición permite destacar algo que va más allá de las películas proyectadas: el papel de los acontecimientos culturales en la construcción de experiencias y en la identidad de los destinos.
La respuesta del público, incluso durante un fin de semana de condiciones climáticas poco favorables, demuestra el atractivo de propuestas que combinan arte, patrimonio, encuentros profesionales y participación ciudadana.
Piriápolis de Película deja así una nueva edición que invita a seguir fortaleciendo el vínculo entre cultura, turismo y desarrollo local, poniendo en valor la continuidad de iniciativas que enriquecen la agenda del destino y mantienen vivas sus tradiciones culturales.
Fuente: Balance oficial del 23.º Festival Internacional Piriápolis de Película 2026.
Nota
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