Diseñando experiencias turísticas inclusivas.

Les comparto una reflexión donde busco definir puntos comunes para el diseño de experiencias turísticas inclusivas y accesibles.
Espero les guste, les sea de utilidad y como siempre, bienvenidos los aportes y comentarios para mejorar.

Muchas veces, decir que no se hace nada o que la cosas se hacen mal es una verdadera injusticia, porque detrás de cada experiencia hay un montón de trabajo, ganas de hacer las cosas bien y muchas ilusiones por que todo salga de la mejor manera.

También está el trabajo de muchas personas, de organizaciones e instituciones.

El Turismo se trata de vivir una experiencia, que a su vez se conforma por un montón de micro experiencias o por la sumatoria de muchas de ellas.

Autor: Mag. Nicolás Raffo Menoni

Cuando un turista pasa raya en un destino, se habrá hecho una imagen y habrá vivido muchas sensaciones que le llevarán a valorar de manera más o menos positiva a todo el destino.

Ese es un punto crucial porque el destino se valora todo en su conjunto y se salvan o se hunden todos en el mismo barco.

Entonces preparar esas experiencias se transforma en un deber ser y más cuando hablamos de Turismo Accesible.

La clave está en organizarse en clave de cadena y hacer que todas sumen en una misma dirección. No sirve que un hotel haga y diseñe la mejor experiencia dentro de su establecimiento, si el resto de la cadena no lo acompaña. Aquí cobra vigencia el concepto de “cadena de accesibilidad” que maneja ONU Turismo y que abarca a la información, el transporte, el entorno urbano, la edificación y a los servicios y productos que se ofrecen en un destino.

Sin dudas es mejor tener un hotel accesible, que no tenerlo, pero con eso solo no alcanza porque los turistas deberán poder llegar al hotel; deberán saber de su existencia, poder contactarse con ellos, poder hacer las reservas y abonarlas y luego, complementar todas esas acciones con otras experiencias culturales, gastronómicas y más, que al final terminarán conformando la experiencia toda en el destino.

El punto de la coordinación de experiencias se vuelve crucial para poder unirlas entre sí y que se puedan aunar en una experiencia común, porque muchas veces el pienso y las acciones están, pero no logran amalgamarse en un conjunto homogéneo que les permita brillar en su conjunto.

Para esa eventualidad, en lo personal me gusta ordenar las acciones en los denominados micro momentos de la experiencia que son el antes, el durante y el después. Con esa primera división, me permite ordenar las acciones, darles un sentido lógico, prever todos los puntos de fricción que podría vivir un turista y así trabajarlos previamente para minimizar el margen de error y que la experiencia fluya.

A esto podríamos agregarle que en tiempos de inteligencia artificial (IA) y de avances tecnológicos, cada vez más se permite personalizar las experiencias según los gustos y necesidades de cada persona, pero también en una lógica perversa y que podría sonar contradictoria, tenemos que los algoritmos que sugieren esas experiencias, son diseñados bajo lógicas de consumo masivas que premian y visibilizan la comercialización, que tienen sesgos que invisibilizan y desconocen las necesidades específicas de las personas con discapacidad, lo que lleva a que cada vez más, las experiencias se parezcan más entre sí y que son muchos los destinos que venden su alma al diablo, perdiendo justamente su diferencial y su toque autóctono que justamente les permitiría aparecer como una opción válida.

Si tienen la opción de viajar, verán como en la mayoría de los destinos, sobre todo los denominados como urbanos y los de sol y playa, cada vez tienen menos características únicas y distintivas.            Este hecho es debido a muchas razones, entre ellas las de que los algoritmos actuales son desarrollados con fuertes sesgos que premian unas opciones sobre otras y que la mayoría de los encargados de promoción buscan aparecer en los buscadores y en las soluciones de IA en base a fórmulas y palabras claves que son prácticamente las mismas.

En la solución, sin dudas la academia puede y debe investigar y aportar sus conocimientos, el sector privado debe arriesgar e intentar acciones que sean útiles y a su vez rentables, las normativas vigentes deben servir de guía; la gobernanza debe fiscalizar, incentivar y a su vez promover; la ciudadanía en general debe sentirse y formar parte de esa acción y los propios usuarios deben ser consultados, incorporados y tenidos en cuenta a la hora de diseñar, para saber de primera mano que es lo que buscan y necesitan.

En caso contrario, caeremos en esos denominados destinos comunes y sin alma. Generar los espacios de diálogo y articulación necesarios se vuelve vital

En ese camino, todos podemos aportar con una mirada y un horizonte común. Sin dudas con intereses que serán particulares a cada actividad, pero en el marco de un horizonte común y colectivo

“Seamos parte del cambio que queremos generar, sumate, aportá y sobre todo, formá parte del colectivo que quiere transformar y lograr el bien común”.

Autor

Para contactar a Mag. Nicolas Raffo o conocer más sobre su trabajo, puede escribirle a Nicoraffo74@gmail.com o por LinkedIn Nicolás Raffo Menoni

Nota

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