Cuando hablamos de accesibilidad e inclusión siempre hacemos hincapié en la importancia y los beneficios que aporta a las sociedades que la trabajan bien.
La accesibilidad es ese tema en el que todos estamos de acuerdo pero que a la hora de implementarlo de manera efectiva, en la gran mayoría de los casos todavía se hace agua.
Siempre menciono la necesidad de contar con marcos legales y sobre todo de poder hacerlos cumplir ya que se observa una gran brecha entre lo discursivo y lo realmente puesto en práctica.
Autor: Mag. Nicolás Raffo Menoni

Tenemos una garantía en los papeles y en los marcos legales que no hemos sabido trasladar, ni consagrar en la práctica cotidiana. Sabemos y hablamos de derechos consagrados para todas las personas pero que no somos capaces de garantizar en los hechos.
He mencionado el riesgo de caer en la implementación de “islas de accesibilidad”, que son aquellas propuestas que se enfocan demasiado en un solo aspecto y olvidando la necesidad de todo el contexto que se necesita a la hora de hablar de una accesibilidad genuina y eficiente.
He hablado también de la necesidad de contar con una “cadena de accesibilidad” sólida y que abarque todas las actividades y necesidades de las personas para que realmente puedan contar o desarrollar con una experiencia verdaderamente autónoma e independiente.
No nos olvidamos del concepto de la “accesibilidad universal”, que tiene sus puntos flacos ya que si bien menciona la necesidad de crear y contar con entornos, productos y servicios flexibles que se puedan adaptar para cada caso; cada persona es un mundo y con ella las necesidades puntuales que se puedan tener y por eso la dificultad de realmente poder ayudar a todas las personas sin excepción.
También se ha mencionado más de una vez que la accesibilidad es imprescindible para aquellas personas con discapacidad, pero su implementación es cómoda y beneficiosa para el 100% de la población.

La accesibilidad es diversa como el mundo. Es un espectro que incluye múltiples variables como:
- Su origen: ya que podemos hablar de discapacidades que son desde el nacimiento de las personas y otras que son adquiridas durante su vida.
- Su incidencia en la calidad de vida: donde tenemos discapacidades que pueden tener un impacto leve, otras un impacto moderado y otras un impacto grave en el desempeño de la calidad de vida de las personas.
- Su permanencia en el tiempo: ya que podemos hablar de discapacidades temporales como una lesión en un pie y otras permanentes a lo largo de toda la vida.
- Su detección o percepción: ya que el 70% de las discapacidades (según cifras de la OMS) no son perceptibles hasta que se interactúa con las personas.
- El tipo de discapacidad: que tenemos diferentes tipos como la discapacidad visual, la auditiva, la motriz, la intelectual, la psicosocial e incluso las múltiples, que involucran a más de una de ellas al mismo tiempo, como por ejemplo una sorda ceguera.
- La necesidad de asistencia: que también incluye un espectro o abanico amplio de opciones, con casos totalmente dependientes de un apoyo de asistencia y otros casos con mayor posibilidad de autonomía e independencia.
Incluso definidas estas variables, no podemos omitir otras como los recursos económicos disponibles por las personas, los entornos donde se ubican y viven las personas; si son de un entorno rural o uno urbano; su acceso a la educación, la salud, el ocio y el trabajo, que son todas actividades y circunstancias definidas por la presencia o no de barreras y de los puntos de partida de cada persona y de sus entornos familiares y de convivencia.

Un aspecto más que complejiza el tema es que incluso hablando de personas con la misma discapacidad, tenemos también un espectro amplio de posibilidades.
Y por ejemplo tenemos personas con discapacidad motriz que utilizan sillas de rueda que pueden auto impulsar por sus propios medios, otras que utilizan sillas motorizadas y otras que usan estos elementos, pero sin poder auto propulsarlos y requieren de asistencia. Una persona con un bastón o con dos muletas también conforman el grupo de personas con discapacidad motriz
Tenemos personas con discapacidad visual que ven poco, otras con amaurosis total (ceguera completa), e incluso entre las que ven poco hay múltiples patologías que hacen que cada caso sea individual.
Con las personas que tienen discapacidad auditiva lo mismo, hay quienes escuchan menos, dentro de ese escuchar menos hay múltiples opciones y hay personas que directamente no escuchan nada y son sordas.
Con las personas con Trastorno del Espectro Autista o TEA, justamente se habla de un espectro porque no existe un caso igual al otro e incluso respecto a las ayudas y apoyos que se necesitan en uno u otro caso.
Y así podríamos seguir con el resto de las discapacidades.
¿Qué pasa con las discapacidades cognitivas que siempre han sido la gran olvidada?
¿Qué pasa con la accesibilidad alimenticia, cuando hay muchas personas que tienen problemas para acceder a una alimentación que sea realmente inclusiva?

A la hora de las asistencias y apoyos, tenemos personas que pueden recurrir a ayudas tecnológicas y otras que no, por eso es fundamental en lo posible disponer de ayudas y soluciones tanto digitales como análogas.
Tenemos personas que han podido educarse en el uso de Braille, lengua de señas, lectura labio facial y muchas que utilizan varias de ellas, u otras, o incluso tenemos muchas que no utilizan ninguna por no haber tenido la oportunidad de aprenderlas e incorporar esas competencias y habilidades.
Debería de haber quedado clara la complejidad del tema y con ello su abordaje.
Por esa razón es que “solo con amor no alcanza”, se requiere de conocimientos para actuar y esos conocimientos son de tipo técnico, de tipo legal y de tipo práctico, que llevan a que las buenas intenciones sirven, sí, pero no alcanzan, hay que actuar con decisión, convicción, cooperación, coordinación y con conocimientos.

Fundamental no olvidarse de la comunicación de lo que se hace, pero en los formatos necesarios para que llegue de manera efectiva a los usuarios que se quiere alcanzar con las intervenciones. Y eso requiere de canales, mensajes y formatos adaptados para cada tipo de discapacidad.
Si hablamos de Turismo Accesible, no olvidar que la experiencia de las personas es una sola, a pesar de que podemos dividirla y organizarla en micro momentos como el antes, el durante y el después del viaje. Micro momentos que se pueden pensar antes y sobre todo que se pueden y deben preparar, ya que la accesibilidad para las personas con discapacidad no es un atributo de mejora o algo a desear; la accesibilidad es la condición que permitirá o no la experiencia.
Quienes preparen esas experiencias con una cadena de accesibilidad sólida y continua, y sin fisuras, serán quienes realmente podrán hablar de su accesibilidad como una ventaja competitiva genuina.
El turismo accesible debe dejar de verse como un nicho o un segmento de mercado para pasar a ser una realidad y pasar a ser un criterio de calidad de los destinos.
En el caso contrario seguiremos hablando de buenas intenciones y de parches y remiendos que se irán haciendo sobre la marcha.
La importancia de contar con una estrategia clara.

Para que los resultados deseados se puedan lograr, es que aparece el concepto de estrategia, entendiéndola como un plan de acción coordinado, que marque un camino posible para el logro de los objetivos y metas que se propongan realizar e implementar.
Una estrategia para la accesibilidad, implica definir qué cosas hacer, cuándo hacerlas, cómo hacerlas, definir uno o varios responsables, un período de tiempo claro para el logro y varios indicadores para medir esa acción. La estrategia debe ser el plan general, que marque y guie el camino para que todas las acciones tácticas que se implementen ayuden a su logro final.
Esa estrategia necesita de objetivos y metas; de recursos humanos, económicos y materiales para implementarse; de decisiones que se tomen en el momento adecuado y obviamente de las acciones que se deban implementar.
Una estrategia para la accesibilidad debe partir de un diagnóstico que señale claramente desde el punto que se parte e inicia, para poder definir un punto de llagada o un horizonte deseable y posible de alcanzar. Esos detalles no son menores, porque en más de un caso he visto implementaciones que se han realizado con enormes costos, pero sin un sentido claro, ni lógico de para qué y para quiénes se han realizado.
Un ejemplo claro e ilustrador:
Recientemente pude visitar un destino que había implementado 3 kilómetros de pisos podotáctiles en un entorno urbano patrimonial; que había realizado guías en braille y circuitos enfocados en la discapacidad visual, que al consultar para cuántas personas se había pensado o propuesto, no tenían ni idea; e incluso tampoco lo medían.
En el recorrido de esos pisos podotáctiles se ubicaban encima de ellos innumerables puestos ambulantes que anulaban toda la inversión realizada.
Las inversiones e intervenciones que se hagan, también deben de ser eficientes. Y aclaro que prefiero que se haga algo a no hacer nada, porque también tenemos una discusión filosófica en ese aspecto. Hay personas que plantean que si no se hace todo no debería hacerse nada. En lo personal prefiero el uno al cero y tres son más que dos. Yo prefiero lograr soluciones que por lo menos beneficien a alguien que no hacer ninguna y que no se beneficie nadie.
Agrego que tengo más que claro que esa posición tampoco debe de ser cómoda, ni una excusa para jugar a lo pequeño y quedar siempre en el debe, pero sé que por lo menos en nuestros entornos, la carrera de la accesibilidad es una carrera para maratonistas; es una carrera larga y lenta, donde contar con una estrategia adquiere una vez más un valor fundamental. El actual modelo social de abordaje de la accesibilidad es claro en cuanto a que debe hacerse todo para no dejar a nadie excluido y ahí está planteado el verdadero horizonte a seguir y el desafío real de logro.
Si yo no sé cuántas personas hay por cada tipo de discapacidad en el territorio, es una carencia que condicionará las acciones.
¿Por qué haré pisos podotáctiles si en el lugar que los coloco se necesita una rampa?
¿Por qué no poner ambas soluciones?
¿No se precisará en ese lugar una comunicación basada en pictogramas, con braille o con lengua de señas?
Y así se podría seguir.
En países como los nuestros, donde los recursos siempre son pocos y las acciones no se toman todas de una sola vez, que sería el ideal y que es realmente posible si se piensa con los lentes de la accesibilidad desde el momento cero o desde la planificación inicial; el poder gastar bien es fundamental. El poder hacer bien, también lo es y si bien parece algo bien obvio, lo dejo a la libre experiencia de cada uno para evaluar si siempre sucede así.

La estrategia en accesibilidad se juega en varios segmentos:
- están las acciones con las personas con discapacidad, que deben ser quienes orienten, testeen y validen las acciones a implementar.
- está el sector de la gobernanza que debe de marcar y establecer reglas claras de implementación a nivel normativo; que debe de ser ejemplo también de implementación; de asignación de recursos y presupuesto, pero que también debe jugar un rol fundamental a la hora de fiscalizar acciones y debe hacerlo en forma contundente y decidida.
- luego tenemos al sector privado que es quien generalmente hace o lleva adelante muchas de las acciones a implementar, que debe poder visualizar y capitalizar las oportunidades disponibles.
- tenemos a la ciudadanía en general que debe involucrarse en el tema y jugar un rol fundamental a la hora de concientizar y de concientizarse, ya que al día de hoy la barrera social y actitudinal de las personas es de los principales escollos para avanzar.
- y por último tenemos al rol de la academia, que debe aportar su mirada integral y multidisciplinar para colaborar en todo el proceso, que debe investigar y que debe generar conocimientos genuinos para ir a más.
La oportunidad para nuestro país.
Uruguay tiene un camino recorrido en materia de avances frente a la accesibilidad. Tenemos leyes, normativas y sobre todo acciones realizadas, pero también queda mucho para hacer.
Es necesario reconocer y basarse en esos avances, pero también es necesario no quedarse ni caer en la complacencia de lo ya hecho.
Tener legislación como la Ley 18.651 que establece los derechos de las personas con discapacidad y asumir los compromisos de la Convención de los derechos de las personas con discapacidad promovida por la ONU no es un detalle menor.
El tener normativas a nivel de UNIT que son de descarga gratuita desde su portal institucional oficial (www.unit.org.uy) tampoco es poca cosa, porque se prioriza el interés y bienestar colectivo sobre el individual.
Caminos recorridos como en el caso de Montevideo son espejos que se pueden mirar, para ver lo hecho y también lo que queda por hacer.
En materia de Turismo, poder basarse en la norma ISO 21.902:2021 que se está intentando universalizar desde España es otro eslabón que se puede incorporar a una estrategia propia.
Las actuales metodologías de gestión inteligente ofrecen un camino posible, con todas las limitaciones que también presentan a la hora de gestionar. Pero debe valorarse positivamente el contar con ejes estructurales que permiten definir y establecer estrategias con caminos de acción posibles y sobre todo con indicadores de gestión y logros a alcanzar, lo cual permite medir los resultados obtenidos.
Nuestro país debe ser capaz de poder delinear una estrategia nacional que aglutine todas las propuestas que se vienen haciendo en los diferentes rincones del Uruguay como un todo, para realmente poder hablar de un país que sea desarrollado desde el punto de vista social y que se preocupe genuinamente por no dejar a nadie atrás.
Se debe promocionar y sobre todo alentar y apoyar la realización de acciones concretas para mejorar, dentro de una estrategia clara, que marque un rumbo y que sobre todo establezca incentivos para hacer lo ya previsto en el papel, fiscalizar lo hecho y sancionar las omisiones.
Se debe de poder mostrar las oportunidades que brinda el trabajar bien la accesibilidad, porque también es negocio, ya que hay muchas personas que quieren viajar, pueden hacerlo, pero no encuentran las soluciones que necesitan para hacerlo, y quien entienda esa realidad y capitalice la oportunidad, podrá ganar y mucho

La accesibilidad debe dejar de verse como un podría ser, para pasar realmente a convertirse en un estándar y en un indicador genuino de desarrollo social para nuestra sociedad y en esa situación no puede, ni debe permitirse la neutralidad, ni la omisión.
El desafío es técnico, actitudinal y económico, lo cual nos implica rigor normativo, de conocimientos y de inversión, que tenemos que ser capaces de promover, sostener e implementar porque nos beneficia a todos.
Todos tenemos un lugar en esta tarea, todos podemos jugar un rol fundamental y todos debemos hacerlo de manera efectiva. En caso contrario, hablemos de otros temas y no sigamos haciendo discursos que son muy políticamente correctos pero que no mueven la aguja a la hora de hablar de sociedades realmente justas e inclusivas, de sociedades que no quieren dejar a nadie afuera.

“Seamos parte del cambio que queremos generar”.
Autor
Para contactar a Mag. Nicolas Raffo o conocer más sobre su trabajo, puede escribirle a Nicoraffo74@gmail.com o por LinkedIn Nicolás Raffo Menoni
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