Les comparto una reflexión y una propuesta concreta y posible para trabajar la accesibilidad como beneficio para el 100% de la sociedad.
Estamos en un momento de transformaciones demográficas concretas, en un entorno donde el tema de la accesibilidad está presente en las agendas sociales de las ciudades y donde tenemos que ser capaces de poder utilizar a nuestro favor las herramientas tecnológicas disponibles.
Se ha hecho y se hace, sí, pero todavía queda mucho por hacer, si realmente queremos hablar de ciudades más humanas, más justas, más inclusivas y más solidarias.
Podemos elegir entre ser espectadores de lujo de lo que hacen los demás o tratar de involucrarnos en la medida de nuestras posibilidades y responsabilidades.
«Seamos parte del cambio que queremos generar».
¿Vos qué vas a hacer?
Autor: Mag. Nicolás Raffo Menoni

Trabajar en accesibilidad es una obligación que tienen los estados debido a la legislación y normativas vigentes en la mayoría de los países y ciudades, que establecen el garantizar el acceso a todas las personas a la educación, el trabajo, el ocio y toda actividad que se quiera mencionar, en igualdad de condiciones para todas las personas y sin importar las necesidades puntuales que se requieran para ello.
Hablamos entonces de un derecho que debe garantizarse por parte de los estados.
Luego podemos mencionar como deseable el anhelo de que la convicción y el deber ser, fuesen los verdaderos impulsores de estas acciones.
Pero también tenemos que destacar que trabajar en la accesibilidad es necesario para el 10% de la población, es cómodo para muchas personas más (pensemos en quienes tienen que brindar apoyos y servicios a las personas con discapacidad), pero que también es útil y cómodo para el 100% de las personas que integran la sociedad.
Hay otro fenómeno actual que no puede olvidarse, que es el del envejecimiento poblacional que se está produciendo a nivel global, con mayor incidencia en unos países que en otros, pero que ya es una situación que se ha constatado a nivel global.
Este fenómeno es más claro en países por ejemplo de Europa, donde hay casos donde la población mayor de 60 años sobrepasa el 20% del total. Luego tenemos casos como el de Uruguay, que dentro de las Américas, junto a Cuba, Canadá y USA llegan a guarismos que pasan ampliamente el 15% del total de su población y podríamos mencionar el caso de África, que es el continente que se vería menos afectado por esta situación.
¿Cuál es el problema de esta situación?
Que según cifras manejadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en las personas mayores de 60 años, es muy probable que 1 de cada 4 desarrollen o adquieran algún tipo de discapacidad y que a partir de los 80 años esa cifra aumenta al 50%, o sea 1 de cada 2 personas que las adquirirán.
La prevalencia mayor refiere a discapacidades de tipo visual, auditivas y psico motrices.
Si vamos al caso de Uruguay, cifras a nivel gubernamental nos dicen que 1 de cada 4 uruguayos mayores de 75 años padecen algún tipo de discapacidad.

Estas cifras no deberían más que confirmar que trabajar en la accesibilidad de nuestras ciudades y entornos residenciales debería de ser una verdadera política de estado, porque son muchas las personas que necesitarán de estas acciones, antes o después.
Les comparto una imagen de Visual Capitalist que nos muestra la situación global.

Un hecho puntual más que suma a esta realidad, se deriva del informe de la ONU (2025) sobre el aumento de la población urbana a nivel global.
El informe se denomina como World Urbanization Prospects 2025, y a grandes rasgos menciona que el aumento de la población urbana viene siendo sostenido a lo largo del tiempo y que es un hecho, que con matices, no se detendrá.
Al 2025, eran el 45% de la población global que vivía en ciudades, cifra que se espera aumente a más del 70% del total de la población global.
Para Latinoamérica se espera que esas cifras lleguen a más del 80% y en casos como el de Uruguay, esa cifra actualmente ronda en el 95%.
Quiere decir que en un país que es eminentemente rural, el grueso de nuestra población vive en entornos urbanos.
¿Cómo se vincula esto con la accesibilidad y con el envejecimiento poblacional?
Muy fácil, en países como el nuestro, donde los recursos, sobre todo económicos son escasos, el poder invertir bien es un deber ser.

Si podemos establecer que la mayoría de las personas viven en entornos urbanos, y además podemos saber dónde se ubican las personas con discapacidad y sobre todo qué tipo de discapacidades tienen, esa información debería de servirnos para poder hacer las acciones necesarias, en los lugares necesarios y para las personas necesarias.
¿Por qué voy a hacer una intervención que incida para la mejora del acceso vinculado a lo visual, en un entorno donde viven más personas que necesitarían una mejora para lo motriz o para lo auditivo?
Tenemos el ejemplo del 1er. Plan de accesibilidad para Montevideo (2017) que nos muestra un mapeo concreto de qué tipos de discapacidad y cuántas personas se ubican a lo largo del territorio capitalino.
Esa realidad es la que por ejemplo nos permitió hacer la justificación para la playa accesible del Cerro, que fue la primera hacia el oeste de la capital y no hacer la intervención en la zona este, donde ya existían este tipo de iniciativas.
Aclaro que no desconozco que sin dudas lo ideal sería trabajar el territorio para lograr el 100% de la accesibilidad para todos sus ciudadanos, pero en la medida que eso no ocurre, invertir bien se vuelve una prioridad y una necesidad fundamental.
Si bien este hecho puede atentar contra el denominado acceso universal que es el que garantizaría el verdadero acceso a todas las personas sin excepción, esta propuesta permite hacer mejoras puntuales dentro de un proceso y de una planificación de trabajo que sea gradual y con un aumento exponencial de la accesibilidad para todos.
No se trata en este caso de establecer propuestas que terminen siendo guetos o islas dentro de la ciudad, sino por el contrario, que se sumen a un proceso de trabajo planificado y con claras miras a una ciudad más accesible e inclusiva. Abordar la accesibilidad y la discapacidad como fenómenos estáticos y no dinámicos como realmente lo son, sería un error conceptual que me interesa destacar y hacer la salvedad para esta propuesta

Imagen extraída del 1er. Plan de Accesibilidad para Montevideo
La imagen anterior es un ejemplo de un mapa de calor de Montevideo elaborado en base a las cifras consignadas en el censo del año 2011 y que fueron los datos utilizados para elaborar el Plan de Accesibilidad para Montevideo. En el mapa se define la prevalencia de dificultades severas por discapacidad de la población en su distribución en los 8 Municipios de la ciudad.
Sin dudas se debería poder realizar un nuevo plan en base a las cifras del último censo que data del año 2023, pero a los ejemplos ilustrativos los datos referenciados son de utilidad.
Establezcamos un vínculo con el transporte público de la ciudad.
Si el caso anterior lo vinculamos al Transporte público de la ciudad, podemos ver otras acciones que serían posibles y deseables para implementar en materia de accesibilidad e inclusión.
El transporte, en la denominada cadena de accesibilidad, siempre es el eslabón más débil y no solo en Uruguay.
Pasa en Montevideo, en Uruguay y en todos los lugares

Pero Montevideo por ejemplo, tiene ventajas y oportunidades que no se pueden desaprovechar.
La capital tiene una legislación y normativa que establece que no se habilita el ingreso de ninguna unidad más del transporte colectivo que no sea eléctrica y accesible.
Las nuevas unidades eléctricas todas tienen prevista la accesibilidad en un 100%, lo cual garantiza hacia el futuro que habrá una reposición del 100% de la flota por Unidades accesibles.
Actualmente, de las 1.500 unidades que tiene la ciudad, más del 60% ya son accesibles.
Montevideo en particular, tiene el denominado corredor eléctrico, integrado por las líneas CE1, CE2, DE1 y E14 que ya cuentan con el 100% de las unidades eléctricas y accesibles.
Una propuesta concreta, podría ser, ampliar las líneas del corredor eléctrico, incorporando algunas líneas que permitan establecer recorridos de norte a sur y de este a oeste en la capital, con líneas completamente accesibles, lo cual convertiría a Montevideo en un ejemplo a imitar en términos de accesibilidad de su transporte colectivo

Esa iniciativa sin dudas debe de ser acompañada de una intervención que garantice la accesibilidad en las paradas, en los puntos de transferencia o en los nodos de conexión de las líneas que se quieran abordar y sin dudas serían una mejora que posibilitaría también un mayor acceso al ocio, la salud, la cultura, el trabajo y la educación para las personas que se vean beneficiadas por esta implementación.
Al garantizar esta situación, sin dudas estamos democratizando y humanizando la ciudad para todos.
Una propuesta concreta podría ser la siguiente, que muestra a grandes rasgos en rojo las actuales recorridas de las líneas eléctricas y en amarillo las que se podrían agregar para establecer un recorrido que se comporte como un anillo accesible para el transporte accesible de la ciudad y que prioriza los recorridos urbanos, que son donde se ubican el 95% de la población capitalina.
Claramente se podría decir que se prioriza la zona céntrica y costera, por sobre todo el territorio y la explicación a esta situación es que el 95% de la población vive en el 35% del territorio del departamento, con un corrimiento hacia las zonas céntricas y costeras, en detrimento del 65% del territorio que es rural y se ubica hacia el norte del departamento.

Sin dudas se requiere articular y generar una propuesta que sea viable y sobre todo sostenible en el tiempo, pero las oportunidades están y están para ser aprovechadas.
Para ello se necesita articular entre los 3 niveles de gobierno que se involucran en la gestión del departamento y de la ciudad. Hablamos de gobernanza multinivel y no de esfuerzos aislados y desconectados. Hay competencias a nivel ministerial y del poder ejecutivo, las hay a nivel departamental y sin dudas también a nivel municipal.

Así como se plantea esta propuesta con ejemplos concretos, y en base a situaciones globales y circunstancias locales constatadas, sin dudas se podrían abordar otros más, con el debido estudio y planificación.
Estamos frente a un fenómeno de transformaciones demográficas a nivel global, estamos en un momento donde el paradigma de la plena inclusión está más vigente y presente que nunca y estamos en un contexto donde las tecnologías nos permiten modelos de gestión inteligentes que deben traducirse en mejoras para toda la ciudadanía.
Mejoras que deben traducirse en garantizar sociedades más justas, más humanas, solidarias y equitativas para todas las personas

Como siempre bienvenidos los aportes y las sugerencias y críticas para mejorar.
Autor
Para contactar a Mag. Nicolas Raffo o conocer más sobre su trabajo, puede escribirle a Nicoraffo74@gmail.com o por LinkedIn Nicolás Raffo Menoni
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