Datos, datos y más datos… ¿y la Accesibilidad?
Les comparto una nueva reflexión sobre la accesibilidad y el Turismo Accesible.
Es real que tenemos una abundancia impresionante de datos, pero no tantos respecto a la accesibilidad.
Eso puede y debe cambiar en base a la definición de nuevos indicadores de gestión, que sean más humanos y no solo tecnológicos (a pesar de que nos los quieran mostrar como mágicos)
Espero les sirva y les guste, como siempre se aceptan aportes y comentarios para mejorar.

Actualmente los avances tecnológicos, el big data y la IA nos permiten analizar un montón de información en tiempo real, sumado a que hoy hay en el mundo casi 5.500 millones de celulares, además equipos electrónicos, wearables y mucho más que generan datos en tiempo real y en cantidades siderales.
Por esa razón los modelos actuales de gestión proponen en forma unánime mejorar y transformar la gestión actual en base a esa realidad.
Contar con información en tiempo real nos permite no hacer solo análisis descriptivos, sino que nos permite hacer deducciones, predicciones y prescripciones en tiempo real, lo cual si se hace de la manera adecuada nos permite una aparente mejor gestión.
Autor: Mag. Nicolás Raffo Menoni
Cuando un turista pasa raya en un destino, se habrá hecho una imagen y habrá vivido muchas sensaciones que le llevarán a valorar de manera más o menos positiva a todo el destino.
Ese es un punto crucial porque el destino se valora todo en su conjunto y se salvan o se hunden todos en el mismo barco.

Hago referencia a los denominados modelos de gestión smarts o inteligentes que tan en boga están al día de hoy, y con un sostén teórico fuerte y real.
Hasta aquí todo bien, pero cuando empezamos a desmontar los supuestos de base que sostienen esta realidad nos encontramos con varias consideraciones y reflexiones que no se pueden perder de vista.
Hay puntos a favor, indudablemente y de los otros también.
A favor podemos mencionar lo de mejorar la conectividad de las personas, lo de poder mejorar la gestión, lo de mejorar la accesibilidad, la educación, la seguridad y mucho más.
Entre lo no tan positivo tendríamos a la exclusión de casi un 30% de las personas que no tienen acceso a la conectividad y las tecnologías disponibles, la cantidad de personas que no saben interactuar con esas nuevas tecnologías, la falta de recursos de muchas personas para acceder y un montón de otras brechas que están ahí, para quienes las quieran ver.
Otro aspecto es el de que los países más pobres, generalmente son dependientes de tecnologías que diseñan y exportan otros, muchas veces creadas a su entender y conveniencia, lo cual sin dudas afecta la soberanía, pero también la incapacidad de muchos estados de poder hacer las transformaciones y acciones necesarias para subirse a ese nuevo tren y que terminan recurriendo en muchos casos a prácticas denominadas como de govtech que apuntan a solucionar esa eventualidad.

Si bajamos esa realidad a Latinoamérica, que es una de las regiones más desiguales del mundo en cuanto a su desarrollo social y económico, no haremos más que agregar leña al fuego.
Informes del BID, ONU, CEPAL, UNESCO y muchos más nos sirven de base para esa afirmación.
En este tema, los aspectos a tomar en cuenta pasan por la falta de indicadores de gestión respecto a la accesibilidad.
Hay millones de datos, de toda índole, pero pocos referidos a la accesibilidad y sin esos indicadores, la mejora de esa gestión se ve trunca o al menos limitada.
Podemos recurrir a indicadores censales o datos demográficos que nos ayuden.
Pongamos algunos ejemplos para clarificar.
Si quiero trabajar la accesibilidad en un lugar como Montevideo, tengo que partir de algunas preguntas previas que debo responder.
¿Cuántas personas con discapacidad hay?
¿Dónde se ubican en el territorio?
¿Qué tipos de discapacidades presentan?
¿Cuál es la situación real de esas personas respecto al acceso a la educación, el empleo, la salud, etc?
¿Qué ámbitos de participación social tienen actualmente?
Respondiendo esas preguntas, puedo saber cuántos son, dónde están, qué hacen y qué necesidades puntuales tienen.

Pero en mi caso llevo el tema muchas veces a lo referente a la accesibilidad y la inclusión y al Turismo como actividad de referencia.

¿Cuántas búsquedas de propuestas accesibles hay realmente a nivel de las webs, de las consultas a operadores, etc? El mercado potencial.
¿Cuántos turistas con discapacidad vienen a nuestro país y a la región? La demanda.
¿Qué infraestructura adaptada y realmente accesible tenemos? La preparación del destino.
¿Cómo está de sólida la cadena de accesibilidad del destino? Las sinergias necesarias.
Sin esos datos cualquier gestión de la temática que se quiera hacer comienza a hacer agua desde el vamos.

Si tengo los datos me permitirá asignar recursos económicos, sociales y de infraestructura acordes, me permitirá disponerlos en las zonas y en las formas que sean necesarias. Y no menos importante, hacer las previsiones necesarias para sostener esas acciones en el tiempo.
Hablo de planificación y de gestión de la temática de la accesibilidad.
Los datos censales y dinámicos nos permitirán un acercamiento real a la temática y los indicadores, medir la eficiencia y la eficacia de las acciones implementadas.
Por suerte Uruguay tiene un camino recorrido en ese aspecto: hay normativas claras, hay voluntad de hacer y experiencias acumuladas.
La realidad es que todavía no ha alcanzado para solucionar la temática. Se ha avanzado, si, pero resta mucho todavía por hacer, sobre todo a la hora de definir indicadores y de sistematizar la información disponible sobre la accesibilidad y sobre todo la interoperabilidad de esa información, para que todos los interesados la puedan realmente utilizar.
Por ejemplo, en el último censo se perdió la oportunidad de poder haber obtenido información relevante sobre el tema de la accesibilidad y la discapacidad y solo nos quedamos en un diagnóstico superfluo y parcial con los datos recabados.

Si coincidimos en estos aspectos, también podremos coincidir en que actualmente, los parámetros actuales de gestión no manejan muchos indicadores que nos den luz sobre la temática, y como he mencionado en otros artículos, que los avances tecnológicos parten desde sesgos iniciales muy fuertes que invisibilizan y no tienen en cuenta al tema de la accesibilidad.
En Uruguay nos estaría generando carencias a la hora de atender a más de 800.000 personas, en la región a unos 85 millones de personas con discapacidad que viven en Latinoamérica.
Por nuestro tamaño, Uruguay puede ser un excelente espacio de laboratorio regional para luego ampliar los resultados positivos que se logren. Aceptar esta posibilidad nos permite definir caminos a seguir, para transformar la frialdad de los datos en conocimientos que se materialicen en políticas y acciones realmente inclusivas.

Ante esta realidad se hace imprescindible generar nuevos indicadores específicos que nos permitan hacernos cargo de la problemática.
Si queremos realmente aplicar modelos más inteligentes de gestión, no se puede omitir el aspecto social de esa realidad y una propuesta concreta de indicadores en accesibilidad pasa por establecer indicadores de corte cuantitativos pero también cualitativos que echen luz sobre la temática y obviamente por la asignación de recursos concretos que la permitan abordar
Algunos ejemplos posibles de indicadores a adoptar podrían ser:
- Porcentaje de transporte público accesible.
- Cantidad de sitios webs y plataformas de reservas turísticas accesibles.
- Índice de accesibilidad de la oferta turística disponible.
- Nivel de autonomía y de satisfacción de los turistas con discapacidad con el destino.
Hay un camino posible y sobre todo realizable y en ese camino los avances tecnológicos pueden ayudar a una mejor gestión y todos podemos tener un lugar de acción que aporte a la solución.
La tecnología podría ser una herramienta más de ayuda, recabando información respecto a la temática, auditando y siendo de ayuda para fiscalizar las acciones realizadas en materia de accesibilidad. Tiene el potencial para visibilizar lo hoy invisible, pero eso requiere de cambios que como sociedad tenemos que estar dispuestos a realizar.

Solo de esa manera tendremos modelos de gestión verdaderamente inteligentes y sobre todo más humanizados

“Seamos parte del cambio que queremos generar”.
Autor
Para contactar a Mag. Nicolas Raffo o conocer más sobre su trabajo, puede escribirle a Nicoraffo74@gmail.com o por LinkedIn Nicolás Raffo Menoni
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