Cada 6 de enero, mientras gran parte del mundo celebra la llegada de los Reyes Magos, el barrio Sur y Palermo de Montevideo se transforman en el epicentro de una de las manifestaciones culturales más profundas y auténticas del Uruguay: las Llamadas de San Baltasar.
A diferencia del desfile oficial de Carnaval, esta celebración tiene un carácter más espiritual y comunitario, rindiendo homenaje al «Santo Rey» y a la herencia africana que forjó la identidad de la ciudad.
Autor: ClicArte
Agradecemos particularmente el trabajo realizado por Diego y Macarena de ClicArte

El Escenario: El Corazón de la Resistencia Cultural
El recorrido no es aleatorio. El desfile fluye por la emblemática calle Isla de Flores, partiendo desde Zelmar Michelini y extendiéndose hasta Minas. Este trayecto atraviesa lo que históricamente se conoció como el Barrio Sur y Palermo, cuna del candombe y refugio de las antiguas «Salas de Nación» donde los esclavizados mantenían vivas sus tradiciones.




San Baltasar es considerado el santo protector de la comunidad afrodescendiente en el Río de la Plata. La festividad se remonta a la época colonial, cuando era el único día del año en que a los africanos esclavizados se les permitía celebrar plenamente, elegir a sus propios «reyes» y tocar sus tambores sin restricciones.
Hoy, la fecha es un acto de reivindicación histórica. No se trata solo de música; es una ofrenda. Muchas de las comparsas que participan lo hacen como una «promesa» al santo, manteniendo una tradición familiar que ha pasado de generación en generación.





El desfile de San Baltasar es, por definición, una experiencia cruda y potente:
El Sonido: A diferencia de otros desfiles, aquí el sonido de la madera y el cuero es el protagonista absoluto. Las cuerdas de tambores (piano, repique y chico) dialogan entre sí creando un polirritmo que se siente físicamente en el pecho.
El Personaje: Se pueden ver las figuras típicas del candombe: el Escobero, las Mama Viejas, los Gramilleros y las Vedettes, todos rindiendo tributo al ritmo.
El Fuego: Antes de comenzar, se cumple el ritual de «templar» las lonjas. Grandes fogatas se encienden en las veredas para calentar el cuero de los tambores y lograr la afinación perfecta.
Un Evento para la Comunidad
A diferencia de las Llamadas de febrero, que tienen un carácter más competitivo y comercial, las de San Baltasar conservan un espíritu de barrio. Los vecinos sacan sus sillas a la vereda, las familias comparten el mate y el ambiente es de una celebración compartida. Es el candombe en su estado más puro, devolviendo a la calle lo que nació en ella.




























































Nota
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