Les comparto una reflexión en lo que respecta a innovar para la accesibilidad, un debe que tenemos pendiente y que exige un replanteo de lo que venimos haciendo.
Innovar es lograr una solución para resolver un problema y vaya si en materia de accesibilidad no tenemos que lograr y buscar nuevas soluciones, porque todavía queda mucho por hacer.
Espero les guste y sea de utilidad.

Cuando hablamos de innovar, podemos apelar a la definición del Manual de Oslo (publicado por la OCDE), que es generalmente una referencia universalmente aceptada y que nos dice que:
“Innovar es introducir un producto, un proceso, el marketing y/o la organización (o una combinación de estos) nuevo o significativamente mejorado, que difiere de forma importante de los productos o procesos previos de la empresa u organización y que se ha puesto a disposición de los usuarios o implementado”.
Autor: Mag. Nicolás Raffo Menoni
Si queremos bajarlo a palabras más claras y sencillas, podemos decir que innovar es el proceso de crear, mejorar, implementar nuevas ideas, métodos o productos para resolver en forma satisfactoria problemas o una situación que previamente no se haya resuelto de la mejor manera.
Otra forma clara de expresar y entender el concepto de innovar es decir que es realizar un cambio basado en conocimientos previos y en las tecnologías disponibles que nos permitan lograr esa mejora buscada.
Si enfocamos estas definiciones al tema de la accesibilidad y la inclusión, como son problemas de larga data y con claras señas de no haber sido resueltos, podemos decir claramente que sin dudas habrá que innovar si queremos mejorarlos y solucionarlos.
No porque no se haya hecho nada hasta el momento, pero si porque lo hecho, ha sido a claras luces un trabajo incompleto o con muchas carencias. Los 1,500 millones de personas que son excluidas a diario de diversas maneras son un ejemplo claro de esta situación y necesidad. Hablamos del 15% de la población global.
Si particionamos la definición inicial por partes tenemos algunas claves que pueden guiar nuestro accionar para mejorar la accesibilidad y la inclusión.
- Se habla de productos o procesos nuevos y mejorados (o la combinación de ambos), lo cual en este caso aplica porque la foto actual nos dice que no ha sido suficiente.
- Se habla de que “difiere de forma importante de lo previamente realizado”, o sea que si bien hay cosas que no necesariamente habrá que descartarlas de plano, en el entendido de que no han sido suficientes, al menos debemos probar e intentar con algo nuevo.
- Y por último se habla de ponerlo a disposición de los usuarios, que en este caso serían las propias personas con discapacidad, pero también aquellas que puedan implementar estas soluciones pensando en el beneficio de todos.

Un dato más y que puede sonar a frase trillada, es la de que no se debe omitir bajo ningún concepto el no incluir a las propias personas que queremos ayudar y para las cuales se quiere innovar.
“El nada sobre nosotros sin nosotros” debe ser una obligación y un hecho real.
Para centrar mejor el debate, podemos decir también que si bien el Manual de Oslo habla y está enfocado muy fuertemente hacia los productos y los mercados, la accesibilidad no debe perder de vista que es ante todo un derecho humano irrenunciable y que en este caso innovar será sinónimo de garantizar, potenciar y respaldar ese derecho humano tan postergado hasta el momento.

Si bajamos esta definición a su aplicación en el Turismo, al ser una de las actividades más dinámicas y transversales del planeta, generalmente aporta innovaciones de toda índole y se transforma en el laboratorio ideal para construir un marco de referencia claro y concreto enfocado directamente a la mejora de la accesibilidad.
Podemos utilizar los avances tecnológicos para mejorar la inclusión de personas y también podemos apelar a los conocimientos acumulados en la materia.
Por esa razón vislumbro un sin número de oportunidades de mejora, que podrán ser efectivamente innovaciones que luego puedan ser replicadas por todos los sectores y actividades que desarrollamos los humanos.
Porque el Turismo como sistema, no es una actividad aislada, sino que por el contrario es una actividad humana compleja y multitransversal que se nutre de muchas variantes, conocimientos, acciones y situaciones que se dan dentro de un territorio y que se condicionan permanentemente entre sí.
Si logramos innovar para el turismo en materia de accesibilidad, terminaremos logrando también una innovación que será impactante para el destino todo y para su gente toda, lo cual sin dudas debe de ser un aliciente más.

En este aspecto es donde los ámbitos públicos y privados deben dar un salto de calidad, aplicando los nuevos modelos de gestión inteligentes donde tanto la accesibilidad como la innovación son pilares estructurantes, a partir de los cuales podemos incidir en la sostenibilidad social y con el uso de los avances tecnológicos también en el eje de la tecnología, con lo cual como resultado final terminamos incidiendo en forma directa en el eje de la gobernanza territorial, que se vería ampliamente favorecida y facilitada.
Partimos de una necesidad de innovar para la accesibilidad, pero terminamos impactando en todos los ámbitos que hacen a la gestión de cualquier territorio y/o destino, haciéndolos más competitivos, pero también más justos y solidarios con todas las personas sin excepción.

«Seamos parte del cambio que queremos generar, y en este caso particular, asumamos la responsabilidad que nos toca desde la gobernanza, desde la academia y desde el sector privado, e innovemos para todos y no para pocos”.

Autor
Para contactar a Mag. Nicolas Raffo o conocer más sobre su trabajo, puede escribirle a Nicoraffo74@gmail.com o por LinkedIn Nicolás Raffo Menoni
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