¿Quién va a interpelar a la IA?

Hace pocos días escribía un artículo donde mencionaba la falta de personas capacitadas para interceder o interactuar con los avances tecnológicos que representa la IA, que lo ha invadido todo o casi, y además por la falta de estrategias de adopción y de uso con respecto a estos avances.

En esa lógica, muy imperante y documentada en Latinoamérica, la incorporación de la IA termina siendo un proceso más. Un proceso subutilizado.

Autor: Mag. Nicolás Raffo Menoni

Todos saben que la IA llegó para quedarse, que la deben incorporar, pero no han tenido tiempo para prepararse para su uso o al menos para poder sacarle un mejor provecho.

Tenemos un potencial enorme en nuestras manos, pero que muchos no entienden, no tienen y/o no saben cómo usarlo.

La realidad marca que el uso de la IA permite mejorar la eficiencia en formas que no imaginamos hasta hoy, pero que es posible y de hecho vemos como a nivel global y local las grandes empresas que se dedican al tema del desarrollo de estos avances terminan despidiendo a miles de personas, reducen sus plantillas de trabajadores y anuncian inversiones multimillonarias en el desarrollo de nuevos avances.

Existen hoy miles de aplicaciones basadas en IA, pero que son inabarcables para la mayoría de las personas, que terminamos conociendo pocas, usando menos y dominando no más de un par o poco más de esas posibilidades.

Dentro de las que si terminamos usando y dominando, la carrera la juegan pocas empresas que las desarrollan y que obviamente son las que tienen y amasan grandes fortunas en base a esa realidad.

En un mundo donde aparentemente tenemos cada vez más opciones, se terminan utilizando pocas, que son de pocas personas y que terminan ejerciendo una influencia y un poder que a mi gusto, me parece desmedido y hasta peligroso.

Parece algo ilógico, pero es lo que viene pasando.

En ese contexto quienes sepan interactuar con estos avances están en mejores condiciones que quienes no saben hacerlo.

El proceso no parará. El problema es que nadie sabe hacia dónde vamos o qué es lo que vendrá.

¿Quedaremos en manos de modelos algorítmicos artificiales que nos harán las tareas y que nos darán todo solucionado?

¿Quiénes interpelarán a esos modelos para saber si es correcto, ético o legal lo que nos ofrecen?

Si las grandes empresas que se dedican al desarrollo de estos modelos despiden cada vez a más personas.

¿Quién entrenará y desarrollará a los nuevos modelos que vengan a futuro?

¿Será la propia IA?

¿Qué rol jugarán las personas en ese esquema de desarrollo?

¿Cómo vamos a prepararnos las personas para ese nuevo contexto que se viene?

¿Cuáles son las habilidades y competencias que deberemos desarrollar?

Por ahora, estos nuevos modelos de IA son generadores de contenidos a partir de contenidos previamente cargados, que se organizan y dan respuesta en base a lógicas predecibles y en base a su capacidad de organizar y acaparar grandes volúmenes de datos.

Si no hacemos como humanos el proceso de interpelar esos contenidos en base a nuestra capacidad crítica y reflexiva:

¿No le estamos regalando la cancha a la IA para que nos moldee ella a su libre albedrío, a su entender o a su capacidad?

¿Cómo hacemos uso de esas herramientas con una finalidad de inteligencia aumentativa de las capacidades que realmente tenemos los humanos?

En este contexto la herramienta pasaría a ser una verdadera ayuda, un aliado y no algo a temer.

Son preguntas que deberíamos hacernos porque nos jugamos mucho más que la comodidad de tener todo resuelto. Nos jugamos la capacidad de seguir aprendiendo por nosotros mismos como especie, como siempre lo ha hecho la humanidad y que ha venido logrando avances significativos y sostenidos.

Podríamos analizar si esos avances han sido realmente beneficiosos para todos, porque es cierto que hay más riqueza, que vivimos más, que producimos más y muchas cosas positivas, pero también lo es que se ha logrado a un precio que amenaza nuestra propia supervivencia, porque esa riqueza es cada vez más acumulada por menos personas, consumimos de manera que agotamos los recursos disponibles en nuestro planeta y atentamos directamente contra lo que tanto anunciamos hoy como necesario, que es la sostenibilidad.

En estos contextos deberíamos interpelarnos hacia donde va la sostenibilidad, porque es claro que hasta ahora no hemos logrado desarrollarla o practicarla de la mejor manera y aunque parezca algo ilógico, en el camino que vamos estamos dejando gran parte de su desarrollo a futuro en manos de modelos de interpretación tecnológicos, que han sido creados, entrenados y desarrollados en base a un modelo de vida insostenible.      Modelos que se basan en una lógica de consumo nociva, que no han desarrollado, que no entienden y que no tienen emoción para analizar, pero si eficiencia para perpetuar.

Bajemos esta realidad al Turismo.

A la fecha, en lo personal estoy cansado de ver situaciones que se presentan como la panacea, pero que no hacen más que adornar el trabajo que se hacía antes.

Presentamos datos y análisis preciosos, en formatos super llamativos, pero que terminan siendo más de lo que ya hacíamos al contar la historia de lo que pasó.

Esto sucede porque aplicamos herramientas de manejo y uso de datos en culturas organizacionales que no están preparadas y que no se han preparado para esa realidad.

Las herramientas disponibles sin dudas ofrecen la capacidad de predecir y simular esos escenarios, pero no estamos siendo capaces nosotros de aplicar esa oportunidad, porque los avances directamente nos han pasado por arriba.

En contextos donde el verdadero valor y la ventaja competitiva estaría dada en predecir y simular posibles efectos y consecuencias que podrían suceder en determinados escenarios, aplicamos herramientas que no entendemos, que subutilizamos y que en muchos casos no aportan ni un solo dato de utilidad para interpelar la realidad que nos rodea.

Podemos agregarle que estas herramientas no son capaces de predecir situaciones actuales como guerras, pandemias, crisis económicas y fenómenos naturales que de suceder, y que de hecho suceden, cambian todo el tablero de las predicciones que hacemos a diario y donde no hay IA que al menos a la fecha, nos haya salvado o al menos cubierto de estas eventualidades.

Debe de quedar claro que es una herramienta y no una “bola de cristal” que nos dará todas las respuestas y soluciones que necesitamos.

Pongamos un ejemplo claro que grafica la complejidad de la situación.

Con la actual guerra en el golfo, en Ucrania y en todos los lugares que quieran utilizar, se ha producido un aumento imprevisto del precio del petróleo.

Con esta realidad tenemos zonas que se ven perjudicadas en forma directa, otras que se ven beneficiadas por el mal de las primeras y luego situaciones que afectarán a todos los jugadores por igual.

El petróleo sube, sube el transporte, suben las materias primas y los alimentos y en la hotelería, por ejemplo, tenemos el caso de lugares donde por efecto de oferta y demanda las tarifas bajan (porque no quiere ir nadie) y otros lugares donde las tarifas suben (porque son más requeridos y hay una capacidad limitada de absorción)

En estos fenómenos, la IA puede ayudar a manejar rápidamente variables, pero créanme que todavía son las personas quienes terminan definiendo y decidiendo el camino a tomar, al menos por ahora, donde la IA todavía no es infalible.

Para cerrar:

Esta reflexión, pretende ser un aporte, un análisis sobre el camino que venimos transitando.

Mirando alrededor, veo mucha incertidumbre, mucha confianza y mucha ignorancia frente a lo que verdaderamente estamos enfrentando.

Tal vez ese sea un error, ver esta realidad como un enfrentamiento y no como una oportunidad de recurrir a estos avances como una herramienta más.

Herramientas que pueden y deben moldearse a nuestras necesidades y no para nuestras comodidades.

Prepararse, analizar, capacitarse e interpelar son tareas que no debemos delegar, si realmente queremos tener algo que ver en el futuro que se viene.

¿Cómo debemos preparar a las futuras generaciones que serán los profesionales del Turismo para entender, manejar e interactuar en esta realidad?

¿Cómo nos capacitamos los que ya estamos trabajando hoy en el sector para poder seguir en el ruedo y no ser piezas descartables en un tablero que se mueve y tiembla de verdad?

Algunas respuestas que tenemos que ser capaces de explorar y sobre todo responder.

Como siempre se agradecen aportes, comentarios y críticas constructivas que ayuden a mejorar esta reflexión.

Autor

Para contactar a Mag. Nicolas Raffo o conocer más sobre su trabajo, puede escribirle a Nicoraffo74@gmail.com o por LinkedIn Nicolás Raffo Menoni

Nota

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