Claves del artículo
Las terapias asistidas con animales han demostrado, a lo largo de la historia y mediante investigaciones recientes, ser una herramienta valiosa para mejorar la salud física, emocional y social de las personas. La interacción con mascotas —especialmente perros y gatos— contribuye a reducir el estrés, mejorar la regulación emocional, fortalecer la empatía y apoyar procesos terapéuticos en condiciones como el autismo, la epilepsia o los trastornos de ansiedad. Estos enfoques integran el vínculo humano–animal como parte activa del tratamiento, generando beneficios que van desde la disminución de la presión arterial y la frecuencia cardíaca hasta el fortalecimiento de habilidades sociales y cognitivas. En este marco, la Asociación de Bienestar Integral y Transformación del Uruguay y Eventurismo promueven la difusión de prácticas que integran salud, bienestar y desarrollo humano, reconociendo que las terapias asistidas con animales forman parte de una mirada integral del bienestar que también puede articularse con espacios formativos, eventos y encuentros que fomenten una sociedad más consciente, inclusiva y saludable. 🐾✨

Las mascotas forman parte del universo familiar y sirven de contención en enfermedades como epilepsia y autismo
Autor de Diario La R: por Inés María Alfonso Rodriguez
La incorporación de animales en procesos terapéuticos se ha implementado hace varios años incluso siglos. Griegos y egipcios ya incluían el acompañamiento animal en sus prácticas de salud, por ejemplo en paseos con caballos. Los cuales se utilizaban para fortalecer la autoestima de personas con enfermedades que muchas veces consideraban incurables. Con el paso de los siglos, la comunidad científica ha evidenciado los efectos positivos de estas interacciones. El sonido de los pájaros desde la ventana de una habitación de un paciente inmóvil o un perro que permanece junto a su dueño se consideran factores que favorecen la recuperación y el bienestar. Dada las pruebas que se fueron gestando, a finales de los años setenta, la terapia asistida con animales comenzó a expandirse por todo el mundo.
Asimismo, en los programas de terapia, los perros han tenido tradicionalmente mayor presencia en los tratamientos. Sin embargo, los gatos se han ido incorporando de forma progresiva. Estudios recientes han mostrado resultados positivos en el trabajo con personas que presentan trastorno por déficit de atención e hiperactividad. La interacción con gatos refuerza actitudes tranquilas y relajadas, lo que exige una mayor autorregulación por parte de la persona. Se conoce que el autocontrol que muestran los gatos transmite tranquilidad a quienes padecen ansiedad o hipertensión. Los especialistas afirman que acariciarlos reduce el estrés, disminuye la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Por otro lado, el ronroneo fomenta emociones positivas y refuerza la sensación de seguridad.
Un estudio piloto realizado en 2020 indicó que los niños con trastorno del espectro autista pueden experimentar aumentos en la empatía y disminuciones en comportamientos problemáticos después de adoptar un gato de refugio en sus familias. Para el control de impulsos, el deseo de interactuar con el gato motiva al niño a utilizar estrategias aprendidas. También hay que implementar cuidados cómo evitar acercarse rápida o bruscamente, esperar a que el animal se acerque y mantener la calma para facilitar la interacción. Esto reduce la impulsividad y aumenta las estrategias de regulación emocional. En cuanto a la tolerancia a la frustración, el comportamiento de los gatos no se rige por la deseabilidad social.

Nota
Las opiniones vertidas por los autores en esta sección, o en cualquier sector de esta página, son de exclusiva propiedad y responsabilidad de los mismos y no necesariamente reflejan la idea u opinión de Eventurismo.




