De “Islas a cadenas de accesibilidad”: Entre la lógica y la ética.

Introducción

Les comparto una reflexión donde interpelo el concepto de creación de islas de accesibilidad por sobre el trabajo con verdadero enfoque territorial y basado en las necesarias sinergias que implican las cadenas de accesibilidad para las ciudades que realmente quieran denominarse como smarts o inteligentes.
Se agradecen los aportes y comentarios para mejorar…

Acabo de actualizar mi perfil de Linkedin con la convicción de que no tendremos ciudades inteligentes si no somos capaces de incluir a todas las personas y que no habrá un Turismo accesible si no trabajamos fuertemente en clave de cadena de accesibilidad.

Autor: Mag. Nicolás Raffo Menoni

Cuando hablo de accesibilidad e inclusión, siempre me paro desde el lado de que siempre falta algo por hacer. Desde la lógica de que estamos en una carrera lenta y de largo aliento frente a los cambios necesarios que se vienen esperando por muchos desde hace tiempo y que cada vez se tornan más impostergables.

Todo eso es verdad, es parte de la realidad y de la cotidianeidad con que nos movemos.

También nos paramos desde un enfoque de pleno derecho y de plena inclusión, donde garantizar el acceso a todas las personas es una obligación moral e incluso normativa, que como sociedad nos interpela y nos obliga a tratar de no dejar a nadie afuera,

Y por supuesto, no se puede omitir la mirada de que trabajar la accesibilidad desde el punto de vista turístico, también es negocio, porque hay personas que quieren y pueden viajar y porque trabajar bien se convierte en una verdadera ventaja competitiva para aquellos destinos que lo entienden y priorizan dentro de sus estrategias. Pero ojo en este punto, de no terminar generando propuestas solo para quienes las pueden pagar. Se debe acompañar esta intención con una serie de indicadores que nos permitan ver la validez y la utilidad social de esos negocios.

Siempre decimos que primero hay que pensar en la ciudadanía local y que a partir de esa lógica se benefician también los turistas que visiten el lugar.

Pero la realidad nos marca que hacer los cambios que se necesitan en todo el territorio, se hace más difícil de realizar y que por eso se terminan generando “Islas” o puntos concretos que terminan siendo más beneficiados que otros lugares.

Esto no decimos que esté bien, pero si que es parte de lo que se ve en el día a día. Con esa lógica, si no se apela a un enfoque territorial amplio y en base a información veraz; podemos terminar generando nuevas segregaciones o brechas de asistencia. Sería ideal priorizar acciones donde más se necesitan y no donde más recursos se dispongan, porque la segunda opción puede no resultar en la mejor acción.

Entonces es que en materia de Turismo Accesible, podemos decir que muchas veces se termina incurriendo en lo que denomino como “Islas de accesibilidad”, que son lugares concretos en los que se realizan acciones y se proveen de recursos accesibles, pero que pueden terminar generando más brechas de accesibilidad e inclusión.

Lo de las brechas puede ser por diversas causas:

  • Como hacer las acciones donde se disponen de recursos pero no donde están las personas que realmente lo necesitan.
  • Por no comunicar adecuadamente en lo que respecta a formatos y canales necesarios y además en base a información real y verificada.
  • Incluso por no ser capaces de prever adecuadamente el envejecimiento poblacional constatado que existe a nivel regional y que termina generando una sobre demanda de servicios accesibles que en muchos casos ya no estaba prevista para la cotidianeidad y que mucho menos lo estará para el mencionado aumento de demanda.
  • También por recurrir al uso de ayudas y apoyos tecnológicos que no han sido debidamente implementados, ni medidos en cuanto a su demanda y utilidad. Con lo que por ejemplo, terminamos haciendo una App que no es útil, que deja gente afuera o que no es escalable en cuanto a los avances tecnológicos que seguirán apareciendo, entre otras realidades.
  • Por querer cumplir con estándares o normativas que llevan a cumplir con los mínimos requisitos y obligaciones exigidos pero que minan la posibilidad de hacer e implementar mejores soluciones que podrían convertirse aún más en verdaderas ventajas competitivas.
  • O porque trabajamos la accesibilidad como un anexo, como un nicho o segmento de mercado, y no como una necesaria mejora de la calidad en las experiencias turísticas, pero sobre todo en mejoras de la calidad de vida para muchas personas, donde la accesibilidad siempre decimos que es un “sine qua non” para que se pueda vivir una experiencia integral satisfactoria.

Estas islas, que en un principio podrían estar bien intencionadas, se chocan de frente contra el concepto de cadena de accesibilidad, que exige que todas las experiencias puedan estar holísticamente integradas.

Si esas islas no están conectadas con un verdadero plan de territorio accesible, llega un momento que terminan siendo excluyentes, cuando su finalidad inicial sería justamente la contraria. En este punto volvemos una vez más a la necesidad de la planificación territorial integrada e intencional y que debe necesariamente involucrar a la mirada y a los intereses y necesidades de todas las partes que conforman y conviven en ese territorio.

En esta lógica, entonces las islas si, pero como un necesario primer paso, pero luego continuidad en las acciones para que la accesibilidad sea plena y total.

Por todo lo anterior, debería de quedar claro que trabajar el Turismo Accesible e Inclusivo no es, o al menos no debería, ser una estrategia de marketing, que muchas veces puede rayar al borde de la falta de ética o en un marketing accesible que no responda a la realidad.

En materia de sostenibilidad hablamos de “marketing verde o greenwashing” y en materia de accesibilidad podemos hablar también de un “Marketing de la inclusividad o de la accesibilidad”.

La accesibilidad no debe convertirse en un sello o en un eslogan que se compra y se puede pagar, porque terminaremos contando con más propuestas que en algún punto se rompen y terminarán siendo excluyentes también.

La accesibilidad debe ser uno de los cimientos o los puntos de apoyo de una sociedad que realmente quiera llamarse inteligente e inclusiva. Solo en esos casos podremos hablar de una verdadera sostenibilidad Smart o inteligente.

La accesibilidad debe pensarse como un todo y estar integrada a la planificación integral de los territorios, ya que en el caso contrario corre el riesgo de convertirse en una burbuja más.

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Autor

Para contactar a Mag. Nicolas Raffo o conocer más sobre su trabajo, puede escribirle a Nicoraffo74@gmail.com o por LinkedIn Nicolás Raffo Menoni

Nota

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