El bienestar no es un destino: es el arte de saber volver.

Reflexiones sobre la herencia, el biodiseño y cómo recuperar tu proyecto vital en este otoño.

Autor: Samanta Parra
Coach | Facilitadora | Visión empresarial femenina | Estrategias en lo humano para el Bienestar

Todos buscamos lo mismo: energía, claridad, esa calma que parece flotar en las fotos de redes sociales. Buscamos, en definitiva, vivir en un estado de equilibrio permanente. Sin embargo, en mis años de trayectoria, si algo he aprendido es que la vida real no tiene nada de permanente.

Si soy honesta — algo que a estas alturas se vuelve una necesidad más que una opción — , creo que esos “desequilibrios” son precisamente los que nos permiten crecer.

La maleta que no sabíamos que cargábamos

Todos venimos de una historia familiar con sus propias sombras. Nuestra biología trae consigo antecedentes, riesgos e información que ya estaba en nuestro sistema mucho antes de que tuviéramos voz para nombrarlos.

A lo largo del camino, esa herencia se expresa de formas caprichosas. A veces es evidente: las mismas afecciones crónicas de nuestros padres. Pero la mayoría de las veces comienza como algo sutil: una tensión inexplicable en los hilos de nuestra espalda, una neblina mental que no se despeja con café o un cansancio que el sueño no repara.

Eso, querido lector, es lo que no hemos aprendido a escuchar.

De sobreviviente a ingeniera de mi propia vitalidad

He pasado por ciclos de bienestar y otros de profundo malestar. Pero este año, mientras el otoño se resiste a teñir las hojas de ocre, puedo nombrar con orgullo mi aprendizaje más valioso: he desarrollado la capacidad de volver.de lo que hay “bajo nuestros pies”.

Nota:

Las opiniones vertidas por los autores en esta sección, o en cualquier sector de esta página, son de exclusiva propiedad y responsabilidad de los mismos y no necesariamente reflejan la idea u opinión de Eventurismo. 
Previous slide
Next slide

Notas recientes