La importancia de los datos para el Turismo

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Hoy solemos repetir que los datos son el nuevo petróleo, pero olvidamos un detalle esencial: el petróleo crudo, por sí solo, no mueve ni siquiera una moto. Con los datos ocurre lo mismo. Sin calidad, sin contexto y sin capacidades para analizarlos y aplicarlos, su valor es limitado.

En el turismo —uno de los sectores más dinámicos y competitivos— aprovechar adecuadamente los usos descriptivos, predictivos, inductivos y prescriptivos de los datos abre un abanico de oportunidades: desde entender mejor a los visitantes hasta anticipar demandas, optimizar servicios y diseñar experiencias más inteligentes.

La pregunta es inevitable:
¿De qué sirve tener una Ferrari si no tenemos libreta de conducir… o si solo contamos con calles de adoquines?

Una invitación a pensar, reflexionar e intercambiar sobre cómo convertir los datos en verdadero motor del desarrollo turístico.


Hoy se habla del uso de los datos como el nuevo petróleo, pero nos olvidamos que el petróleo sin refinar no mueve ni siquiera una moto.

Autor: Mag. Nicolás Raffo Menoni

Los datos hoy mandan, pero existen en exceso, en formatos que no siempre son utilizables y en base a indicadores que probablemente no sean de utilidad para todas las personas y organizaciones.

Que están y existen, no hay duda; pero si no se transforman en información y luego en conocimiento para ser utilizados, tampoco hay duda de que su utilidad es de poca y dudosa ayuda.

Hoy de los millones de datos que existen, la gran mayoría no son de utilidad para lo que una empresa necesitaría disponerlos.

Hay datos propios y de terceros, datos que están disponibles abiertamente y otros que no; hay datos que se pueden comprar y otros que directamente no, tenemos datos que se generan intencionalmente y otros que se generan en forma accidental, etc. Todas estas situaciones condicionan el juego y su uso.

Disponerlos exige un proceso que pasa por identificar los necesarios, conseguirlos, transformarlos en información y conocimiento, para finalmente utilizarlos.

Este proceso lógico no siempre sucede y al no suceder se pierden oportunidades que no se repiten.

Hay tres aspectos claves que no solo obedecen al Turismo, pero que me gustaría vincularlos a nuestra actividad que pasan por:

  1. La calidad de los datos disponibles (muchas veces incompletos, erróneos o de nula utilidad).
  2. El contexto en que se utilizan, muchas veces sin mirada estratégica sobre lo que se quiere hacer con ellos.
  3. Y la capacidad necesaria para su uso, ya que muchas veces tenemos equipos con poca formación y capacitación para el uso adecuado de estas posibles ventajas estratégicas.

Esa utilización puede ser de diferentes maneras, porque con la información lograda podemos describir procesos que ya pasaron, generar estadísticas o por el contrario se puede hacer un uso más proactivo e intentar incidir en las situaciones que queremos que pasen.

Tenemos un uso que puede ser pasivo u otros que pueden ser reactivos y/o proactivos.

A grandes rasgos podemos hacer un uso que obedecería a las siguientes lógicas o tipologías:

  • Hacer un uso descriptivo, que muestre la foto de lo que ya pasó, como por ejemplo la cantidad de turistas que visitaron Uruguay el año pasado.
  • Hacer un uso predictivo, decir que pasará en base a información que poseo, como por ejemplo en base a las tendencias económicas actuales en Argentina y Uruguay y por los comportamientos de reservas de alquileres en nuestros balnearios podemos decir que esta temporada vendrán x cantidad de argentinos a nuestro país y a tales lugares.
  • Hacer un uso inductivo o reactivo, como por ejemplo si veo en tiempo real que hay atascos de tránsito en una zona determinada o problemas de seguridad debido a la afluencia de público por un evento o situación concreta, yo puedo ofrecer y sugerir en tiempo real alternativas de desplazamientos por otras zonas menos congestionadas.
  • Y también podemos hacer un uso prescriptivo, que nos permitiría simular en base al uso e interpretación de datos disponibles, posibles escenarios que podrían acontecer o que desearíamos que sucediesen.

Las formas de uso obedecen a diferentes necesidades y oportunidades, por lo cual debe de quedar claro que quienes usan datos recurren a sus diferentes tipologías según el momento y en muchos casos se emplean al unísono varias de las formas precedentes planteadas.

Para cualquiera de las opciones, no será difícil darse cuenta de que se necesitan competencias y capacidades diferentes, ya sea para la recolección de los datos y también para su uso e interpretación.

Para la recolección necesito de infraestructuras acordes, como sensores, cámaras de vigilancia, recolección de encuestas, chatbots o sistemas de inteligencia conversacional, etc.

Y para la interpretación y disponibilización, necesitaré de personas que puedan tener las competencias necesarias para usar esa información o para cargarla en sistemas de inteligencia turística como por ejemplo un observatorio u otras opciones.

¿Cuál es el problema actual con esas necesidades?

La respuesta a esta pregunta pasa por varios ejes que intentaré describir brevemente y que listo a continuación:

  • Las personas capacitadas para hacer el uso e interpretación de los datos escasean.
  • Las organizaciones tienen datos, pero en base a lógicas de uso internas que muchas veces se chocan con las lógicas y necesidades de otras organizaciones.
  • La reticencia en muchos casos a compartir esos datos disponibles por temas de seguridad y competencia, que muchas veces incluso sucede a nivel interno de las organizaciones que cuentan con datos.
  • La escasez de las infraestructuras necesarias para su recolección.
  • La falta de políticas y visiones comunes desde la gobernanza que ordenen y estimulen el uso y la presentación.
  • El poco uso real que se hace de las herramientas disponibles como observatorios y dashboards o paneles de presentación de datos que las personas no entienden o no conocen.
  • Y un detalle no menor, es el de los sesgos en base a los que se presentan datos que muchas veces han sido interpretados con la ayuda de modelos de inteligencia artificial que están fuertemente condicionados por los modelos previos con que se han entrenado, que obedecen a lógicas de empresas comerciales con intereses y sesgos propios. Modelos entrenados con sesgos marcados devuelven interpretaciones con sesgos marcados que pueden generar omisiones y problemas grandes.

En definitiva tenemos un tema cultural en lo que respecta a ese uso, porque todavía y a pesar de que hace tiempo es una realidad la importancia de disponer de información, no hemos logrado acompasar las necesidades que requiere esa eventualidad.

Sin dudas hemos avanzado, pero necesitamos dar un paso más, un paso que pasa por generar condiciones más propicias para que entre todos podamos efectivamente hacer un mejor uso y aprovechamiento de los datos disponibles. Para eso necesitamos conversar, generar reglas claras de juego y sobre todo establecer condiciones para que todos los actores puedan jugar en las mismas condiciones y con las mismas oportunidades.

Iluso o utópico, tal vez sí, pero si no lo logramos seguiremos perdiendo condiciones y oportunidades que nos quitarán competitividad frente a quienes lo puedan resolver mejor.

Y para cerrar una reflexión final.

Uno de mis primeros artículos escrito hace unos años sobre el uso de los datos y el big data, presentado en el “1er. Congreso Sudamericano de inteligencia turística” realizado en Córdoba lo titulé como:

“Papá me regaló una Ferrari pero no tengo libreta de conducir y las calles donde me muevo son de adoquines”.

Varios años después hemos avanzado pero todavía no saqué la libreta, los adoquines todavía están y la Ferrari ya no es 0 km.

Tenemos una realidad consumada, pero eso no tiene que derivar en que perdamos la esencia humana que nos caracteriza y que nos diferencia de las máquinas. Los datos pueden mostrarnos una realidad, pero los que tenemos que decidir somo las personas y no dejar todo en manos de la digitalización y la inteligencia artificial, porque no son pocos los riesgos que se corren si obedecemos ciegamente a los que nos marca la información.

Una cosa es no decidir a ciegas; otra muy diferente es decidir ciegamente en base a lo que nos dicen herramientas que carecen de emoción, intuición y el pienso que todavía podemos aportar las personas, que en definitiva somos quienes debemos gestionar destinos para otras personas.

Autor

Para contactar a Mag. Nicolas Raffo o conocer más sobre su trabajo, puede escribirle a Nicoraffo74@gmail.com o por LinkedIn Nicolás Raffo Menoni

Nota

Las opiniones vertidas por los autores en esta sección, o en cualquier sector de esta página, son de exclusiva propiedad y responsabilidad de los mismos y no necesariamente reflejan la idea u opinión de Eventurismo. 
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CEO & Founder de Eventurismo Organizador Profesional de Congresos Relacionista Publico Guia de Turismo

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