Introducción
¿Existe la Accesibilidad Universal?
Les comparto una reflexión personal sobre el tema, un llamado a la acción y una posible aplicación para el Turismo.
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Cuando hablamos de accesibilidad, surge inevitablemente el concepto de accesibilidad Universal.
Si definimos ambos términos para ordenarnos, podemos decir que:
La Accesibilidad sería la facilitación del acceso de las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás personas, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidos los sistemas y las tecnologías de la información y las comunicaciones, y a otros servicios e instalaciones abiertos al público o de uso público, tanto en zonas urbanas como rurales para que puedan tener una vida independiente y autónoma.
Autor: Mag. Nicolás Raffo Menoni
Y cuando hablamos de Accesibilidad Universal, podemos definirla como aquella condición que deben cumplir los entornos, procesos, productos y servicios, así como todos los objetos, instrumentos, herramientas y dispositivos, para que sean comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad, comodidad y dignidad, de la forma más autónoma y natural posible.
En el concepto o definición anterior me gustaría destacar el concepto de “dignidad”, que para las personas con discapacidad muchas veces se vuelve una utopía. Una cosa es el deseo de autonomía y de independencia, que están bien, son necesarios, pero si no garantizamos la dignidad, de una forma u otra estamos vulnerando y exponiendo los derechos de las personas con discapacidad.
Este segundo concepto implica o involucra al diseño para todas las personas y es un concepto amplio que debería pensarse desde el momento cero en que queremos garantizar la accesibilidad para todos, en el entendido de que es más fácil diseñar desde el inicio, que tener que hacer luego ajustes y transformaciones que no se previeron.
Hasta acá no deberíamos de tener discrepancias.
Las dificultades comienzan en el momento de la implementación de la accesibilidad universal, porque en lo personal creo que es mentira que se puede garantizar el acceso al 100% de las personas, porque así como el mundo es diverso, las personas también lo somos y las personas con discapacidad también.
Algunos ejemplos clarificadores:
Si queremos hacer una intervención pensando en usuarios de sillas de rueda y queremos aplicar una estrategia de diseño universal, veremos que hay usuarios que pueden utilizar sus brazos para desplazarse, hay otros usuarios que tienen menos movilidad e incluso hay muchos que tal vez no tengan nada de movilidad y esos detalles a la hora de diseñar, por ejemplo un baño accesible, harán que los diseños que se hagan para unos, probablemente no sirvan mucho para otros usuarios o incluso que puedan a no servir para nada en el caso de otros.
Con el caso de personas con discapacidad visual, pasa lo mismo, tenemos personas con ceguera total, tenemos personas con visión disminuida y podría haber otras que incluso tengan algún tipo de discapacidad más, aparte de la discapacidad visual. En este caso, si por ejemplo se quiere diseñar un folleto para comunicar alguna información, tendremos personas que utilizan Braille, otras que se apoyan en medios de asistencia tecnológica e incluso otras que puedan manejar otros medios de asistencia o incluso ninguno, si no tuvieron la oportunidad de aprenderlos.
Lo mismo podríamos ejemplificar en el caso de personas con discapacidad auditiva, donde hay personas que manejan lengua de señas, otras que están oralizadas, otras que manejan una combinación de las primeras o incluso personas que no manejen ninguna de esas alternativas.
Y así podríamos seguir poniendo ejemplos.
Por todo lo expuesto, debería de quedar claro lo complejo y utópico de la accesibilidad universal como concepto aplicable en un 100%.
Y también incorporar el concepto de las adaptaciones, ajustes y transformaciones razonables, previsto en la convención de la ONU acerca de los derechos de las personas con discapacidad, donde se menciona que serían un complemento más, para que en aquellos casos donde la accesibilidad universal no llega a cumplir su cometido, haya otras herramientas de ayuda que si nos permitan llegar.
El tema de la accesibilidad es una carrera larga y lenta, una carrera para maratonistas donde preguntar, diseñar, probar y volver a corregir es un hecho cotidiano.
No quisiera omitir, ni dejar de mencionar como punto fuerte del concepto de accesibilidad universal, la utilidad de poner en la agenda cotidiana el tema de la necesidad de eliminar las barreras a las que el entorno obliga a enfrentar a las personas con discapacidad.
Y este pienso, debe de hacerse antes y deben establecerse parámetros más o menos generales en los que todos podamos confiar.
Parámetros y normas que deben haber sido testeadas y aprobadas a nivel de usuario y que nos permitan generalizar posibles respuestas que beneficien a la mayoría.
En este tema pasan a ser importantes las normas de accesibilidad, como por ejemplo en Uruguay la Unit 200, que refiere a la “Accesibilidad de las personas al medio físico” y que nos permite acceder a especificaciones que se deben respetar a la hora de garantizar el acceso para la mayoría de las personas.
El concepto a tener en cuenta en lo que respecta al uso normativo, es el de que al existir estas normas, no se terminen convirtiendo en una paradoja o en un techo, donde quienes las aplican apelan solo al mínimo imprescindible, en lugar de hacer todo lo que realmente podría estar a su alcance.
Hoy la accesibilidad, en el contexto actual se concibe como un derecho, los derechos son irrenunciables, por lo cual tenemos una obligación normativa que nos obliga a garantizarlos y además, tenemos como sociedad una obligación moral si realmente queremos vernos y llamarnos como una sociedad justa, accesible e igualitaria para todos.
El desconocimiento ya no exime de la obligación, ni la responsabilidad, por lo cual prepararse, capacitarse, informarse y ayudar a difundir estos conceptos es una obligación que cada uno de nosotros puede y debe asumir.
Si llevamos estos conceptos a la realidad del Turismo, podremos ser conscientes entonces de que tal vez el 100% no va a ser alcanzable, para si podemos abordar el concepto de cadena de accesibilidad, para trabajar sinérgicamente en el transporte, la comunicación, la gastronomía, el alojamiento, la seguridad, el acceso a la cultura como un todo, donde podamos pensar de antemano la mayor cantidad de intervenciones para que sean los menos quienes quedan por fuera de la posibilidad de hacer turismo. También sabiendo que la fortaleza de esa cadena es la de su eslabón más débil y que si se rompe, expone una carencia estructural de la experiencia en el destino, que pasa a ser deficitaria.

Así lograremos tener una actividad más justa. Porque como siempre digo:
«Seamos parte del camio que queremos generar”.
¿Vos que vas a hacer para que podamos hablar realmente de igualdad de oportunidades para todos?
Autor
Para contactar a Mag. Nicolas Raffo o conocer más sobre su trabajo, puede escribirle a Nicoraffo74@gmail.com o por LinkedIn Nicolás Raffo Menoni
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