En diferentes artículos y reflexiones vengo tratando el tema de la importancia para los destinos de trabajar el Turismo accesible.
Lo he fundamentado como oportunidad, como obligación moral y normativa y lo más deseable que sería trabajarlo como convicción.
Se ha mencionado el hecho de que la accesibilidad no es un atributo de mejora para las personas con discapacidad, sino que se convierte en un verdadero “sine qua non” de las experiencias turísticas en los destinos, ya que sin accesibilidad la experiencia se vuelve directamente nula o imposible.
Autor: Mag. Nicolás Raffo Menoni

He mencionado el problema de que la discapacidad es en la mayoría de sus casos invisible y que en la mayoría de los casos se termina trabajando la accesibilidad fundamentalmente desde el plano motriz, pero desconociendo o relegando otras necesidades y otras barreras que los entornos plantean para las personas con discapacidad.
Es claro que en lo motriz, por el tema del envejecimiento poblacional, por lesiones temporales y por situaciones como las de la maternidad, lo motriz adquiere preponderancia y es más tangible de poder abordar.

Se ha mencionado también el concepto de trabajar la cadena de accesibilidad para que no se terminen generando las denominadas “islas de accesibilidad” que quedan aisladas o con poco impacto general para los destinos y pidiendo que se generen las necesarias sinergias que generen impactos más profundos y significativos en materia de accesibilidad e inclusión.
Hemos planteado el tema del “impuesto a la discapacidad”, donde las personas con discapacidad terminan sufriendo una triple sanción de tipo social y económica, por quedar relegadas del acceso a la educación, con esto a mejores oportunidades laborales y que además paradójicamente deben pagar más caros servicios y productos, disponiendo de menos recursos.

Otros puntos interesantes y relevantes son el de las ayudas y apoyos tecnológicos, que actualmente están a la orden del día y sí o sí deben ser incorporados, pero teniendo en cuenta
también a quienes no tienen acceso a esos avances tecnológicos, para no terminar generando detrás de las buenas intenciones, nuevas brechas que terminan excluyendo a personas, que es lo que justamente no se quiere hacer.
Para el punto anterior una ayuda o un concepto importante, es el de pensar para cada solución tecnológica o digital, una solución análoga que permita acceder a quienes no tienen acceso a esos avances. Con esta sencilla acción, al implementarse terminamos generando un impacto mucho mayor y mucho más justo con todas las personas.
Es pasar de pensar dentro de una caja, para pasar a pensar de manera integral el abordaje de la accesibilidad y la inclusión.
Y un punto más que me gustaría aportar y abordar, es el relativo a la accesibilidad en los destinos que están cayendo en la denominada masificación, que en épocas donde necesariamente debemos abordar la temática de la salud mental, porque es una verdadera pandemia que nos azota al día de hoy, sin dudas hay oportunidades de mejora en lo que respecta a la accesibilidad y la inclusión.
El pensar y diseñar en los entornos turísticos, posibles espacios de calma y de seguridad psicológica, se vuelve un plus que beneficia en forma directa a todas las personas y que sin dudas hacen un diferencial para personas con discapacidades que hoy se están denominado como neurodivergencias (TEA, TDAH y otras). Estos espacios serían un verdadero diferencial a la hora de ayudar a mejorar el manejo del estrés y la ansiedad que pueden llegar a generar esos entornos saturados de turistas.

Las intervenciones actuales se basan principalmente en la seguridad y la autonomía de las personas con discapacidad y eso está bien, debe de ser así, pero también podríamos dar un paso más para incorporar la dimensión del bienestar emocional a la experiencia de las personas, con lo cual sin dudas ganamos todos y para quienes lo logren implementar bien se transforma en una nueva oportunidad o en una ventaja competitiva que eleva los estándares de calidad de la experiencia turística en el destino.

Por todo lo expuesto vemos que la accesibilidad turística es un trabajo complejo, arduo y lento, pero que sin dudas se debe de implementar porque hay muchas personas que lo necesitan en forma determinante, es una ayuda para muchas más y termina siendo más cómodo y seguro para la sociedad toda.

Entonces en tiempos de conceptos Smart o inteligentes, avancemos en esa dirección y como siempre menciono:
“Seamos parte del cambio que queremos generar”.
Todos, sin excepción, podemos hacer algo en beneficio de los demás porque es loable y porque además es en beneficio del bien común de la mejora de la calidad de vida de todas las personas, que es lo que las ciudades inteligentes deben perseguir como objetivo final.
Es necesario tener ciudades que se apoyen para su gestión en los avances tecnológicos, pero por sobre todas las cosas, que sean ciudades más sostenibles, más accesibles e inclusivas y por sobre todas las cosas, más humanas y vivibles.

Autor
Para contactar a Mag. Nicolas Raffo o conocer más sobre su trabajo, puede escribirle a Nicoraffo74@gmail.com o por LinkedIn Nicolás Raffo Menoni
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