Claves del artículo
En un contexto donde la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso y la conexión permanente parece inevitable, comienzan a surgir nuevas formas de repensar nuestra relación con los dispositivos que usamos a diario. Sin estridencias ni consignas, ciertas elecciones cotidianas invitan a detenerse, observar y preguntarse si más tecnología siempre significa una mejor experiencia de vida.

Crece la venta de los celulares solo con botones y una simple pantalla.
Autor de Diario La R: por Redacción
En un mundo donde los smartphones incorporan cada vez más inteligencia artificial, pantallas enrollables y funciones que nos mantienen pegados a la pantalla durante horas, surge una tendencia paradójica y creciente: el auge de los «dumbphones» o teléfonos tontos. Estos dispositivos básicos, limitados esencialmente a llamadas, mensajes de texto y, en algunos casos, una cámara rudimentaria o radio FM, están experimentando un renacimiento inesperado que se ha acelerado notablemente en 2025 y continúa fuerte en 2026.
Lo que comenzó como un movimiento nicho impulsado por la fatiga digital donde el agotamiento por el doomscrolling constante, las notificaciones interminables y la adicción a las redes sociales, se ha convertido en una contracorriente cultural masiva.
Jóvenes de la Generación Z y millennials, especialmente en Estados Unidos, Europa y cada vez más en Latinoamérica, están optando por estos «ladrillos» retro o por versiones modernas minimalistas para recuperar control sobre su tiempo, atención y salud mental. Informes recientes indican que las ventas de feature phones (teléfonos básicos) crecieron un 25% en 2025 según datos de Statista y analistas del sector, con proyecciones de que podrían captar hasta el 10% del mercado móvil global para mediados de 2026, un salto significativo desde el 5% de 2024.

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