Claves del artículo
En un escenario donde la formación, el trabajo y el impacto social no siempre logran articularse de manera coherente, algunas instituciones logran construir caminos propios a partir de la adaptación, la experiencia y una mirada sostenida en el territorio. A lo largo del tiempo, esos procesos silenciosos suelen transformarse en modelos que invitan a repensar cómo se enseña, cómo se trabaja y qué rol cumplen las organizaciones en el desarrollo de las personas y las comunidades.

El Instituto Kolping desarrolla programas de formación integral y capacitación profesional
Autor de Diario La R: por Inés María Alfonso Rodriguez
Con más de dos décadas de trayectoria en el país, esta institución especializada en Hotelería, Gastronomía, Turismo y Empresa opera desde el predio del Centro Kolping Uruguay, fusionando de manera tangible la actividad formativa con la operativa hotelera. Diario la R dialogó con Héctor Lucero, consultor en hotelería y turismo para Kolping para analizar su evolución, metodología y proyección.
Lucero inició la conversación con un repaso por los orígenes. “Kolping se desarrolla en casi toda América Latina, pero los proyectos son diferentes en cada país”, explica Lucero. “En Uruguay, inicialmente, se trabajó en la formación de jóvenes y adultos en el proyecto Familias Kolping, apoyando a emprendedores del interior con asesoramiento y, en un momento, con financiación”.
Asimismo detalló que cuando Uruguay superaba la línea de la pobreza a nivel mundial, cambia el apoyo desde Europa. Los fondos son menores y los proyectos deben generar sus propios recursos, y sustentarse. Eso modificó el perfil. De aquella adaptación surgieron las bases del instituto actual y, más recientemente, la Fundación Kolping, dedicada a proyectos de alto impacto social.

Nota
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