Turismo Accesible. También un derecho para pocos.

Les comparto reflexión sobre el Turismo accesible, que termina siendo un privilegio para pocos y no un derecho como generalmente se reivindica.

Algunos temas que abordo:
– Frases y conceptos trillados.
– Las buenas intenciones de siempre.
– El impuesto a la discapacidad.
– Razones que terminan condicionando al Turismo accesible como un privilegio y no como un derecho.
– El llamado a la acción.

«Seamos parte del cambio que queremos generar» y vamos por más accesibilidad e inclusión…


Autor: Mag. Nicolás Raffo Menoni

En estas columnas hemos venido hablando de la importancia de trabajar por un Turismo más accesible e inclusivo, de las oportunidades que ofrece para aquellos destinos que lo trabajan bien y sobre la posibilidad de poder convertir esas oportunidades en una verdadera ventaja competitiva.

Hemos visto como a priori nadie se opone a desarrollar la accesibilidad y la inclusión y por diversos motivos, como ser que es lo correcto y deseable; porque es una obligación moral; porque es una obligación normativa debido a que existen leyes y normas que la promueven y obligan y por último, porque conviene tanto a nivel social (porque las mejoras sirven para todas las personas con y sin discapacidad, como a nivel económico (porque también es negocio).

En lo que refiere a la obligación moral y como un derecho que todas las personas deben o deberían de tener, son los estados quienes deben garantizarlo para todas las personas sin excepción, siendo ejemplo y fiscalizando el cumplimiento de las normativas vigentes.

Si eso no se hace se terminan perdiendo, solo a nivel de los países del Mercosur un mercado potencial de más de 25 millones de personas.

Mencionamos también el hecho de que en tiempos de Destinos Turísticos Inteligentes la accesibilidad es un eje de referencia que no se puede omitir y que es poco inteligente no trabajarla.

Si vamos a frases más trilladas, podríamos decir que el turismo accesible no se trata solo de rampas porque hay muchos tipos de discapacidad que necesitan resolver otros tipos de dificultades que no pasan solo por lo motriz.

Y que la accesibilidad turística es mejor iniciarla desde acciones enfocadas primero para los residentes del destino ya que a partir de esas acciones se beneficiarán todas las personas y no solo los turistas.

Que esas acciones deben hacerse con convicción y no vistas como un favor y un gasto extra en el que se debe incurrir.

Y lo excluyente de todo lo anterior, que las acciones que se quieran realizar no pueden hacerse sin la participación, y la consulta directa de quienes serán los beneficiarios directos de este cambio de acción.

Hasta aquí podríamos coincidir más o menos y no deberíamos de tener grandes desavenencias.

El punto sobre el que me gustaría focalizar esta intervención radica en el hecho práctico de que por diversas razones, el turismo accesible termina siendo nuevamente un privilegio más que un derecho.

Esta situación acontece por varias razones que intentaré plantear y desarrollar:

  1. Como las acciones necesarias no se pensaron desde el vamos, las correcciones y adaptaciones que hay que hacer terminan siendo más caras y son realizadas por aquellos operadores, generalmente los más grandes y poderosos, que tienen los recursos necesarios y ofrecen propuestas más sofisticadas y caras.
  • En muchos casos, esas acciones se pueden haber pensado y planificado desde el vamos, pero a la hora de implementarlas nos sucede de que no hay suficientes personas capacitadas para poder ejecutarlas y desarrollarlas correctamente.
  • Lamentablemente para muchas de las discapacidades, directamente no se toman en consideración por desconocimiento. Omisión que no justificaría esta realidad pero que en los hechos se da y bastante más seguido de lo que se cree.
  • Y en algunas discapacidades que si se podrían considerar a priori como para ser tomadas en cuenta, nos encontramos con que las personas que conviven con esas discapacidades son muy diferentes y resuelven de manera muy diferente sus necesidades cotidianas.

Les pongo un ejemplo concreto con las personas sordas, que son un colectivo bien heterogéneo, donde algunas hablan lenguas de señas, otras leen los labios, otras han desarrollado la oralidad y han sido alfabetizadas, y hay muchas de ellas que no manejan ninguna de las opciones anteriores.

Esta situación hace más que difícil una intervención universal para todas ellas, y en este punto debemos apelar a las ayudas tecnológicas como nuestras aliadas para solucionar varios de estos inconvenientes.

  • Como muchas veces las personas con discapacidad tienen que viajar acompañadas por asistentes, terminan incurriendo en costos más elevados que si pudieran hacer esos viajes en forma independiente y autónoma.
  • Como los medios de transporte generalmente no se diseñaron previendo la accesibilidad, los transportes que si la tienen, son pocos y por ley de oferta y demanda terminan siendo más caros; en el mejor de los casos, porque en muchas oportunidades directamente se hace imposible acceder a ellos. Esto rompe las denominadas cadenas de accesibilidad de los destinos.
  • Y para cerrar, planteo el hecho de que en un mundo donde la accesibilidad no se ha tenido en cuenta desde siempre, se viene corriendo desde atrás con los cambios y las acciones necesarias que deberían realizarse para ponerse al día y hablar de ciudades y destinos verdaderamente inclusivos.

Planteado todo lo anterior, no será difícil darse cuenta que por un lado la disponibilidad de recursos hace más fácil encontrar una habitación en un hotel de lujo que en una pensión familiar.

Será más fácil encontrar en estos establecimientos mayores oportunidades en lo que respecta a servicios y apoyos accesibles y sin dudas el precio también será acorde a la diferencia planteada, por lo cual terminamos contando en los hechos con paquetes de viajes más caros y más accesibles para aquellos que disponen de los recursos necesarios.

En los hechos las personas con discapacidad terminan pagando más caro, lo que técnicamente se ha mencionado como “un impuesto a la discapacidad” o el “costo extra de la vida para las personas con discapacidad”.

¿No termina siendo injusto y hasta perverso que por muchas razones, quienes están más expuestos a situaciones de vulnerabilidad son los que deben asumir costos mayores?

Pero ojo, que hay también una carencia a nivel de actitud y de sesgos de parte de las personas, que pasan por la falta de empatía y la pereza o quietud para realizar los cambios que son necesarios, porque muchos de esos cambios pueden hacerse a costo cero o con muy pocos recursos.                                                                                  
Solo hace falta las ganas y la motivación para empezar a interiorizarse en la temática y empezar a cambiar.

Es real que se ha avanzado mucho, sí, pero también lo es que falta mucho por hacer y que por esa sencilla razón el turismo accesible termina siendo un lujo o un privilegio para muchos menos de los que deberían poder disfrutarlo.

Como siempre menciono, para implementar estas acciones, todos podemos colaborar y si lo hacemos en conjunto y en clave de cadena, sin dudas que el resultado será mejor y estaremos ganando todos.    Pero teniendo claro también que si esa cadena falla en algún punto, estaremos haciendo esfuerzos inútiles que no terminarán de resolver en forma integral esas verdaderas necesidades.

Mientras sigamos aceptando que la accesibilidad es un costo extra y no un estándar de calidad básico para muchas personas que lo necesitan, seguiremos apostando a un modelo que replica un sistema de privilegios y castas para unos pocos.

Cada persona con discapacidad es una persona; con sueños, con motivaciones, experiencias e historias de vida que deben ser tomadas en cuenta.

¿Tú, cómo estás dispuesto a colaborar?

Autor

Para contactar a Mag. Nicolas Raffo o conocer más sobre su trabajo, puede escribirle a Nicoraffo74@gmail.com o por LinkedIn Nicolás Raffo Menoni

Nota

Las opiniones vertidas por los autores en esta sección, o en cualquier sector de esta página, son de exclusiva propiedad y responsabilidad de los mismos y no necesariamente reflejan la idea u opinión de Eventurismo. 

Notas recientes