El turismo uruguayo cerró 2025 en un escenario distinto al de años anteriores. Más allá de las cifras, el sector mostró señales de orden, maduración y trabajo articulado entre actores públicos y privados. La recuperación del turismo regional, el protagonismo creciente del interior, el fortalecimiento de las asociaciones turísticas y una agenda de eventos cada vez más profesional marcaron un año donde el turismo volvió a pensarse como sistema.
Autor; Jacobo Malowany – síganme en todas las redes sociales como @jacobomalowany

En mi manera de ver y sentir el turismo en Uruguay cerró 2025 con una característica que no siempre aparece en los balances: coherencia. No fue un año de récords aislados ni de anuncios grandilocuentes, sino de procesos que comenzaron a ordenarse y a dialogar entre sí. A lo largo del año, el sector mostró señales claras de madurez, tanto en lo público como en lo privado.
Desde eventurismo.uy acompañamos ese proceso recorriendo ferias, eventos, destinos emergentes y realidades locales. Y si algo quedó claro en cada cobertura, es que el turismo funciona cuando se piensa como sistema y no como suma de acciones dispersas.
El turismo regional, sostén silencioso pero constante
Argentina y Brasil volvieron a ser la base real del turismo receptivo. No solo en la temporada estival, sino durante todo el año. Montevideo sostuvo ocupación con escapadas urbanas; Colonia reafirmó su perfil de destino histórico y gastronómico; Maldonado combinó sol y playa con eventos y propuestas culturales. En los pasos fronterizos y en las rutas, el movimiento constante confirmó que la cercanía sigue siendo una fortaleza estratégica.
La estacionalidad empezó a ceder
Uno de los cambios más visibles de 2025 fue la ocupación fuera de los meses tradicionales. Congresos, exposiciones sectoriales, encuentros empresariales y festivales culturales generaron flujo en otoño, invierno y primavera. Eventos realizados en Montevideo, Punta del Este y distintas ciudades del interior mostraron que el turismo también se construye con agenda, planificación y profesionalización.
El interior dejó de ser complemento
Canelones, el litoral termal, pequeñas localidades rurales y destinos vinculados a la producción comenzaron a construir un relato propio. El turismo rural, enogastronómico y de naturaleza dejó de presentarse como “alternativa” para afirmarse como experiencia con identidad. Bodegas, posadas de campo, circuitos productivos y propuestas vinculadas al paisaje y al oficio local fueron protagonistas de muchas de las historias publicadas este año.


Asociaciones turísticas: del discurso a la acción
En 2025, las asociaciones turísticas departamentales y locales ocuparon un rol central. No solo como interlocutores, sino como gestores reales del territorio. Organizaron eventos, promovieron capacitaciones, articularon con intendencias y canalizaron las necesidades de emprendedores pequeños y medianos. En muchos destinos, fueron el engranaje que permitió que las políticas turísticas bajaran a tierra.
El rol del Ministerio de Turismo en un año de continuidad
El Ministerio de Turismo acompañó este proceso con una línea clara: sostener la promoción, respaldar eventos, coordinar con gobiernos departamentales y dar previsibilidad al sector. La presencia en ferias internacionales, el apoyo a destinos emergentes y la articulación con asociaciones contribuyeron a ordenar el sistema sin imponer modelos únicos, algo clave en un país diverso como Uruguay.
Gastronomía y producto local como identidad
La experiencia gastronómica ganó peso propio. Restaurantes de ruta, emprendimientos familiares, propuestas basadas en producto local y cocina identitaria comenzaron a ser motivo de viaje. Quesos, vinos, aceites, carnes y recetas reinterpretadas conectaron al visitante con el territorio, reforzando una tendencia que atraviesa todo el país.
Eventos como dinamizadores del año
Ferias comerciales, exposiciones sectoriales, festivales culturales y encuentros profesionales demostraron impacto real en ocupación hotelera, gastronomía y servicios. Cada evento bien organizado dejó claro que el turismo no depende solo del paisaje, sino de la capacidad de generar contenido y movimiento.
Comunicación turística con más contexto
El año también mostró un cambio en la forma de comunicar turismo. Menos slogans y más relatos. Más historias reales y menos promesas. El viajero busca información confiable, experiencias posibles y contexto. El periodismo turístico volvió a ocupar un lugar clave como puente entre el destino y quien lo visita.
Impacto económico y social visible
El turismo volvió a mostrarse como generador de empleo, sostén de pequeñas empresas y dinamizador de economías locales. En pueblos, ciudades intermedias y zonas rurales, cada visitante tuvo impacto directo en trabajo, consumo y arraigo.



Tema emergente: turismo, educación y cultura
Durante 2025 comenzaron a aparecer experiencias que integran turismo con formación, patrimonio y oficios. Visitas educativas, rutas culturales, propuestas vinculadas a la producción y al conocimiento abren una línea estratégica con enorme potencial para el futuro del sector.
Desde aquí queremos decir que:
2025 no fue un año de fuegos artificiales. Fue un año de bases. El turismo uruguayo avanzó cuando hubo diálogo, articulación y respeto por el territorio. El desafío que viene no es crecer más rápido, sino crecer mejor: con identidad, equilibrio y una visión compartida entre lo público, lo privado y las comunidades locales.
Autor:
Para contactar a Jacobo Malowany o conocer más sobre su trabajo, puede escribirle a jmalowany@altagerencia.es. Su dedicación al turismo, la enseñanza y el coaching lo convierten en un profesional calificado en el panorama actual.
Nota:
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